Asociaciones de derechos humanos denuncian que en 27 meses han muerto 30.000 soldados mientras las bajas civiles serían el doble «A los extremistas hay que aniquilarlos». De esta forma drástica el primer ministro del Gobierno prorruso de Chechenia, Stanislav Iliásov, pedía el jueves al Ejército federal que aplaste a la guerrilla separatista. El jefe del Estado Mayor, general Anatoli Kvashnín, afirmaba que las tropas rusas han acabado con «las mafias de bandidos» chechenos. Sólo quedarían, según él, «grupos aislados de mercenarios financiados desde el exterior». Pese a la declaración triunfalista, la guerra sigue en Chechenia sin que a la comunidad internacional parezca importarle. Organizaciones civiles de defensa de los derechos humanos y asociaciones de madres de soldados denuncian que en 27 meses de conflicto al menos 30.000 militares rusos han muerto y que las bajas civiles serían el doble.
ENRIQUE CLEMENTE