El obispo destacó el papel que jugaron los Duques de Lugo para conseguir financiación para las obras La segunda etapa de la visita que en la tarde de ayer hicieron los Duques de Lugo a la ciudad fue la catedral. Unos minutos antes de las 16.30 horas, la infanta Elena y su esposo Jaime de Marichalar, salieron de la casa consistorial, acompañados por la comitiva oficial, y por el cantón de la Praza Maior se desplazaron a pie, arropados por numerosos lucenses, hasta el templo catedralicio. A la altura de la calle Doctor Castro, los Duques de Lugo se pararon a saludar a Hilda Rodríguez, la minusválida lucense que fue campeona olímpica de boccia. Los restauradores de la capilla explicaron los distintos aspectos de las obras ejecutadas.
E.G.S.
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B.L.