Veinticuatro jóvenes participan estos días en un campo de trabajo en el monasterio Los primeros llegaron hace ahora siete años, cuando lo que hoy es césped era todavía una «selva», y los campos de trabajo en Bergondo eran sólo una utopía. Veinticuatro jóvenes de todo el mundo participan estos días en las labores de rehabilitación del entorno natural del monasterio bergondés de San Salvador. Alemania y Dinamarca son sólo una muestra de los orígenes de estos muchachos, en su mayoría estudiantes, que buscan la alternativa a un verano que, por común, a ellos les parece aburrido.
LUCÍA TENREIRO