La boda más enxebre

Alba Díaz-Pachín alba.diaz@lavoz.es

SOCIEDAD

02 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Hay muchos tipos de bodas. Bodas pijas, bodas tradicionales, bodas modernas, bodas civiles, bodas íntimas, bodas multitudinarias y también bodas enxebres. Creo que de todas ellas, ésta última es la modalidad menos común y, por esa misma razón, la más sorprendente. Y aquí tienen un buen ejemplo: el enlace de Susana Seivane y Rober ayer en Bergondo. No les cuento más, porque si quieren todos los detalles no deberían perderse la crónica de Montse Carneiro en páginas interiores. Los padres del chófer de Lady Di piden justicia Cinco años se cumplen ya de la muerte de Lady Di y ahora los padres del chófer que conducía el Mercedes más desgraciadamente popular de la historia quieren liberar a su hijo, también muerto, de toda culpa. Los padres de Henri Paul están convencidos de que la muestra de sangre que demostraba que su hijo estaba borracho no le pertenecía en realidad. Aseguran que el nivel de monóxido de carbono encontrado en la sangre hubiera impedido a su hijo caminar y menos aún conducir un vehículo, por lo que quieren que se realice una nueva prueba de ADN. El matrimonio sostiene que tres días antes del accidente, Henri Paul superó la prueba médica para obtener el permiso de piloto por lo que unas horas después no podía ser alcohólico empedernido. Angelina Jolie rompe también con su padre Angelina Jolie atraviesa un bache en su siempre extraña vida. No sólo ha solicitado el divorcio con su marido, sino que también ha cortado los lazos que la unen a su padre. El actor John Voigt estuvo en una televisión norteamericana aireando la mala relación que mantiene con su hija, a la que acusa de tener «serios problemas mentales». El actor, que no conoce al hijo adoptivo de la actriz, llegó a llorar ante las cámaras al reconocer que ha intentado acercarse a su hija sin conseguirlo. «Son síntomas muy serios de una verdadera enfermedad», dijo, sin precisar más. Jolie, por su parte, asegura haber llegado a la conclusión de que no es «saludable» estar cerca de su padre y menos ahora que tiene un hijo al que cuidar. Vamos, que estas cosas pasan en las mejores familias, pero se llevan con discreción. ¿Qué pasa por Sanxenxo? Al final conseguí meterlo todo en la maleta y poner rumbo a Sanxenxo. La primera impresión al llegar aquí fue doble. Una, la más dulce, llegó gracias a una invitación que acepté sin dudar para ir a comer a Rotilio. Fue un verdadero homenaje para el paladar en todos los aspectos, pero especialmente a la hora del postre. Si quieren un consejo, no se pierdan la sopa de chocolate con abanico de sorbetes, cada uno en su minicucharita de porcelana. Simplemente sublime. La otra fue la sensación de que hay más bien poca gente por aquí a estas alturas del verano. Pero puede que sea impresión mía...