Cavallo necesita conseguir antes del viernes 900 millones de dólares para hacer frente a la cancelación de intereses de la deuda pública El Gobierno argentino no gana para sustos. Si el miércoles fue el Fondo Monetario Internacional (FMI) el que se negó a desembolsar 1.260 millones de dólares (más de 235.000 millones de pesetas), en la madrugada de ayer el mazazo llegó de la mano del Banco Mundial, que ha decidido congelar 650 millones de dólares en préstamos al país austral. Con la espada de Damocles de la suspensión de pagos pendiendo sobre su cabeza, el ministro de Economía, Domingo Cavallo, llegó ayer a Washington con la intención de «instalarse» en la capital estadounidense hasta lograr que el FMI dé su brazo a torcer.
REDACCIÓN