Cuatro pequeños han pasado estos meses acogidos por otras tantas familias de Viveiro y Celeiro Medicinas, jueguetes, ropa, y, si se tercia hasta una bicicleta, viajarán en las maletas de los cuatro niños del desierto que el próximo viernes abandonarán Viveiro con destino a los campamentos del Sahara. Vuelven a casa, aunque un año más, han conseguido ser un miembro más de la cuatro familias que lo acogieron durante el verano. Lo peor es dejar lo que más les gusta, «el mar y los helados», como ocurre con Lueha, la pequeña de 10 años que compartió la vida diaria con la familia de Javier Balseiro.
MAR GARCÍA