El investigador declaró al The Sunday Times que las políticas occidentales se basan en que «la inteligencia de los africanos es como la nuestra, algo que contradicen todas las pruebas efectuadas».
Las primeras dudas acerca de la verdadera filiación surgieron cuando Broz y Trojanova, ambos de cabello moreno, recibieron en la clínica una niña rubia, a la que pusieron por nombre Nikola.