Arrastrados por la corriente cálida del Golfo, algunos ejemplares transitan por las aguas del litoral gallego. Caen en las redes o llegan a veces a las playas, pero pocos son peligrosos
La Ufedegá censura a todos los que incumplen las reglas y acepta un control riguroso de la gestión, pero defiende la honradez de la mayoría de los directivos gallegos