LOS GALLEGOS padecemos de un escepticismo ferroviario agudo y patológico. ¡No es para menos! La última traviesa de la vía única hacia Madrid la inauguró Franco cuando millones de japoneses ya habían fotografiado la maqueta de su Tren Bala. Ante palmario diagnóstico del pueblo gallego, Cascos y Fraga aplican un tratamiento intensivo valiéndose de un escaparate por el que discurren cada día miles de escépticos ferroviarios.
LOIS BLANCO