Un retraso paradójico

M. Cheda FERROL

FERROL

23 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?l hombre que gestiona las infraestructuras del Estado llegó media hora tarde a Ferrol por culpa de éstas, una paradoja: primero, su avión aterrizó con demora en el aeropuerto de A Coruña; luego pudo comprobar en sus propias carnes qué es el atasco de Fene. Nueve kilómetros aíslan a Ferrol; lo separan del progreso, de los lugares donde la distancia no es barrera, de A Coruña, de Santiago, de Oporto, de Madrid... Son 9.100 los metros que le restan a la Autopista del Atlántico para quedar concluida por el norte. Costoso, aguardado, polémico y de trazado técnicamente complejo, ese tramo, en construcción desde el 31 de enero del 2001, se abrirá al tráfico rodado «en semanas», según el Gobierno central. Por tercera vez en veinte meses, el secretario de Estado de Infraestructuras, Benigno Blanco, se desplazó ayer hasta la ciudad. Visitó obras, debatió sobre el AVE futuro, estrechó decenas de manos, fumó negro y compareció ante los medios de comunicación con gesto amable y discurso firme. Suya es la expresión «en semanas». Lo afirmó en rueda de prensa. Eludió precisar más, aduciendo que los técnicos de la Dirección General de Carreteras, no los políticos, determinarán el momento oportuno para la inauguración. Sin embargo, sólo una hora antes había mantenido una conversación privada con el presidente de la Empresa Nacional de Autopistas, José Miguel Ortí, cuyo final fue así: «Llámame el lunes y hablamos de fijar la fecha para esto». Manteniendo las formas Públicamente, también Ortí evitó marcar en rojo el calendario. «Será muy pronto», se limitó a declarar. Idéntica postura adoptó el alcalde, Juan Juncal. «Se encuentra -aseveró- a la vuelta de la esquina». Fuentes del Partido Popular apuestan por el 23 de noviembre. El trecho Fene-Ferrol ya puede recorrerse por completo en automóvil, si bien algunas zonas todavía no han sido niveladas ni asfaltadas. Al túnel de O Sartego, el más largo de toda la autopista, le faltan cuatro retoques. Los puentes, que ofrecen la vista de un balcón sobre la ría, reposan asentados sobre todas sus pilastras... Cuando entren en servicio este tramo y el Rebullón-Frontera portuguesa, el viaje por carretera desde la ciudad naval hasta la capital lusa, Lisboa, podrá realizarse íntegramente por vía de alta capacidad. Eso será, según la sociedad concesionaria de la A-9, a finales de año.