Los viajeros abarrotaron las terminales gallegas y se aburrieron en ellas. Pocos lograron volar y hubo hasta quien pagó 1.200 euros por desplazarse a Madrid en taxi
Las terminales permanecieron clausuradas todo el día, afectando a numerosos pasajeros que se vieron obligados a buscar solución en autocares, taxis y coches alquilados