Los endocrinólogos, como Manuel Antonio Botana, desaconsejan estos productos hipercalóricos
-Los productos sin azúcar añadido, que se anuncian como buenos para personas que no pueden tomarlo, ¿responden realmente a esa idea?
-No exactamente. En general, los productos que se anuncian como especiales para diabéticos se basaban tradicionalmente en sustituir el azúcar normal por fructosa, que se decía que no hacía subir tanto la glucosa en la sangre. En realidad, la fructosa, por sus características metabólicas, hace el mismo efecto que la sacarosa (azúcar normal), pero con un retraso de unos minutos, por lo que el efecto perjudicial es similar. Sí puede ser interesante el uso de productos elaborados con edulcorantes artificiales, pero son muy escasos.
-¿Por qué tiene casi las mismas kilocalorías el turrón sin azúcar que el normal?
-Para mantener las características de palatabilidad, se sustituye el azúcar por sustancias con el mismo poder calórico. A veces incluso grasas, con más calorías. Si el sustituto es la fructosa, las calorías son las mismas.
-¿Esas 500 kilocalorías del turrón se corresponden con un producto adecuado para personas con problemas de sobrepeso u obesidad?
-En ningún caso. Son productos hipercalóricos que se deben desaconsejar en personas que tienen que reducir su ingesta calórica. Aunque también es cierto que el efecto que puede tener un pequeño, e insisto en lo de pequeño, trozo de turrón, un único día, en una celebración como la Navidad, es escaso, y yo no lo contraindico. Y lo mismo digo en el caso de los diabéticos. Pero probar y nada más.
-¿Hay una estrategia comercial tras estos productos, más allá de un intento de crear algo apto para diabéticos o personas con sobrepeso?
-Probablemente. En general esos productos especiales para diabéticos son desaconsejados por los endocrinólogos, pues no logran efectos nutricionales mejores que los derivados de una alimentación saludable y sana.