Dos lucenses levantan un imperio gastronómico en Brasil

Alfonso Andrade Lago
alfonso andrade REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Abastecen sus restaurantes con carne de Kobe procedente de su hacienda

01 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Belarmino Fernández Iglesias hizo las maletas y dejó la aldea de Rosende (Sober, Lugo) en 1951. Se embarcó en la bodega del Cabo de Hornos y llegó a Santos (Brasil) con un dólar en el bolsillo. Sesenta años después ha creado un gigantesco imperio junto a su hijo, que se llama como él. El Grupo Rubaiyat cuenta con tres restaurantes en São Paulo, uno en Buenos Aires y otro en Madrid, a los que se sumarán en breve un cuarto local en la ciudad brasileña y, el año que viene, otro en Río de Janeiro o Brasilia. La crisis obliga a diferir los proyectos de Barcelona, Londres y Lisboa.

Todos los locales son enormes. En São Paulo están dando mil comidas diarias en el más grande, A Figueira, con una carta de vinos que supera las 1.200 referencias, lo que les ha valido varios reconocimientos del Wine Spectator de Robert Parker.

Para abastecer de carne su negocio, los Fernández Iglesias crearon en Mato Grosso del Sur la hacienda Rubaiyat, 10.000 hectáreas en las que crían 6.000 cabezas de vacuno brangus (cebú y aberdeen angus), 3.000 cerdos de la raza baby pork, 1.800 jabalíes, mil corderos y 48.000 pollos label rouge.

Y una novedad: en la hacienda se inseminan hembras de Brangus con machos o semen de la raza japonesa wagyu, que da la prestigiosa carne de Kobe. «De ese cruce industrial, que hemos llamado kobe tropical beef, obtenemos una carne exclusiva de primer nivel mundial, que es la que ofrecemos en nuestros restaurantes», explica Belarmino hijo, que visita estos días sus posesiones en Lugo.

«En Rosende tenemos el pazo de Rivas -prosigue-, que es donde trabajaban mi padre y mis abuelos en los años cincuenta. Eran pobres, pero jamás hemos renegado de nuestros orígenes. Al contrario, es la lección que intento transmitir a mis hijos». En el pazo han creado la Fundación Belarmino Fernández, con una escuela de hostelería para formar a los residentes en la zona.

Su visita estos días a Lugo responde a otro motivo, embotellar su vino, Pazo de Rivas. «Es un mencía de la Ribeira Saca del que este año sacaremos 15.000 botellas -aclara-. Tiene un éxito tremendo en Madrid, pero sobre todo en São Paulo. Se vuelven locos con él, porque es muy fresco y su acidez va muy bien con ese clima». No es lo único que los Fernández envían a Brasil. «En nuestros locales servimos también percebes y otros mariscos gallegos, además de pescados como angulas, lubinas o doradas para hacer a la sal».