Muere en un accidente de coche el ganadero Juan Pedro Domecq
SOCIEDAD
Visionario y polémico, crió toros «artistas» y «atletas» para la plaza
19 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Ayer murió en Huelva, en un accidente de tráfico, el ganadero que dirigía el hierro más antiguo de España, del siglo XVIII, Veragua. Juan Pedro Domecq Solís fue un criador de renombre pero también polémico, inventor primero del llamado toro artista y después del toro atleta; destacó en todos los palos de su sector, porque además de apostar por un animal más vistoso que grande, Domecq fue pionero en la informatización de su vacada, presidió la Unión de Criadores de Toros de Lidia e impulsó la web mundotoro.com, además de firmar un libro el año pasado, Del toreo a la bravura. Su marca se extendió, además de los astados y su crianza, a los caballos y hasta a los productos de Jabugo.
De hecho, el accidente mortal se produjo cuando este gaditano, ingeniero agrónomo de 69 años, se dirigía a su secadero de jamones y chocó frontalmente con un camión; él pereció en el golpe y el camionero fue trasladado de urgencia en helicóptero al hospital comarcal de Riotinto, y su pronóstico al cierre de esta edición era reservado.
Domecq Solís heredó en 1978 la ganadería que había fundado su abuelo, Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio, en 1939. Enseguida apostó por un tipo de toro que muchos puristas acusaban de estar casi domesticado, pero que él considera «artista» por cuanto respondía a las exigencias de los toreros en la puesta en escena de la plaza.
En los últimos años, Domecq Solís se inclinaba hacia un toro que resistiese con fiereza los veinte minutos que suele durar una lidia, y para eso apostó por hacer correr a los toros cada día en su finca Lo Álvaro, en Sevilla.
En su libro Del toreo a la bravura, Juan Pedro Domecq aseguraba que «el que tira de la bravura es el torero, que con sus exigencias al toro hace que el ganadero se tenga que quebrar la cabeza», y de hecho consideraba que la llamada fiesta nacional tenía «una salud de hierro».
Juan Pedro Domecq también estuvo detrás de la puesta en marcha de dos hierros nuevos, Parladé y Casa de los Toreros, destinados a sus hijos, uno de los cuales murió hace poco tiempo.