Un problema social y de salud grave para la madre y el bebé

La Voz MADRID/EFE.

SOCIEDAD

Casos como el de la joven de Cádiz ponen en peligro la vida de los afectados.

03 nov 2010 . Actualizado a las 20:11 h.

El presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), José Manuel Bajo, expresó ayer su confianza en que la salud física de la niña de diez años que ha dado a luz a un bebé no se vea dañada, dado que el parto se ha producido de manera natural y sin necesidad de cesárea. Sin embargo, los expertos consideran el embarazo precoz un problema de salud grave, tanto para la madre como para el recién nacido, hasta el punto de que peligra la vida de ambos y aumenta el riesgo de que el bebé sufra discapacidades.

En estos casos, apuntó Bajo, son frecuentes las cesáreas al no estar en la adolescente completada la maduración del esqueleto de su pelvis, por lo que la cabeza del feto no es capaz de atravesar el canal óseo que lo conducirá desde el útero al exterior. Los estudios revelan que la mortalidad en los nacimientos entre los hijos de madres menores de 17 años triplica la existente entre las de 20 a 29 años.

Bajo explicó que las consecuencias desde el punto de vista psicológico pueden ser importantes dadas las dificultades a las que se enfrentan las madres adolescentes. El miedo, la ruptura de los estudios y relaciones, el rechazo y el exceso de responsabilidad que deben asumir estas niñas son algunos de esos factores negativos.

A esas edades, según el especialista, es muy limitada la madurez psicológica para aceptar un embarazo, un parto o la crianza de un hijo, circunstancias que pueden llegar a quebrar la biografía de esa persona.

El embarazo a tan temprana edad comporta más amenazas de aborto, complicaciones fetales, aumento de cesáreas, anemia en la madre, nacimientos prematuros y problemas de inmadurez en los recién nacidos, que pueden desarrollar malformaciones, ceguera, parálisis cerebral o retraso mental.

Menstruación

El presidente de la SEGO indicó que en España las niñas empiezan a menstruar entre los 9 y los 13 años, pero hasta un año o un año y medio después no son fértiles, siendo anómalo tener el primer embarazo antes de los 16 años.

Que se trate del primer hijo es otro factor de riesgo, porque siempre se tiene mayor probabilidad de padecer un sufrimiento fetal durante los últimos períodos del embarazo y en el parto.

En ocasiones, según los ginecólogos, existen otros factores de riesgo como una nutrición inadecuada en las adolescentes embarazadas, que tampoco guardan el reposo necesario ni vigilan el bienestar físico que requiere el embarazo. También suele darse una habitual ausencia de cuidados prenatales en las jóvenes madres.