Feijoo salió mejor parado que Rajoy y Blanco en los pitos del público al recibir los brindis de los primeros toros
09 ago 2010 . Actualizado a las 17:22 h.A la entrada de la plaza pontevedresa, Mariano Rajoy no daba crédito. «Es la primera vez que me pasa en los 28 años que llevo viniendo aquí ¿Pasa algo?». De golpe y sopetón, se había encontrado con la nube de periodistas que minutos antes habían asaltado al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, y al ministro de Fomento, José Blanco, para preguntarles por su respaldo a la fiesta. «Yo no vengo a hacer política -advirtió el popular-, porque desde 1983 el día de la Peregrina siempre he estado aquí. Esto no es un acto político».
Lo que sucedió después en el coso le iba a quitar la razón, porque los brindis que ofrecieron ayer los diestros de la tarde, Juan José Padilla, Miguel Abellán y Luis Bolívar, no fueron lo que se dice al sol. Los matadores quisieron aprovechar la presencia de tres espadas de primera de la política nacional en las gradas y, en agradecimiento a su apoyo, decidieron brindar a cada uno su primer victorino.
Feijoo recibió la primera montera de Padilla al grito de «¡Jefe!» por Portusuerte. Primeros silbidos, tímidos, para discutir la elección, nada comparable a la pitada atronadora que recibió Blanco cuando Miguel Abellán le dedicó su faena con Bohemio. Hasta gritos de ¡Fuera, fuera!, mientras en el palco los populares se relamían los labios. Y las peñas volvieron a cantarle a ritmo de Guantanamera «Pepiño ponnos el AVE». Pero llegó el turno de Luis Bolívar, y ahí una no acierta a decidir si ganaron los pitos o las palmas para Rajoy antes de que entrase en el albero Hervidero. ¿Puede que un fifty-fiftty? Opiniones para todos los gustos. «Puede que como pitaron a Blanco, los suyos hayan forzado más para compensar», decía un asistente a la salida.
Eso sí, los brindis no dieron mucha suerte a los toreros. Las faenas de Padilla y Abellán acabaron sin premio, pero Bolívar sí pudo recuperar su montera tras recibir una oreja. En sus segundos, cambiaron de tercio para dedicar sus victorinos al público. ¡Ahí si hubo conexión!
Por lo demás, todo en su sitio. Blanco, en barrera, flanqueado por el delegado del Gobierno, Antón Louro, y el secretario provincial del PSdeG-PSOE, Modesto Pose. Y Rajoy y Feijoo en el palco de la plaza, junto al conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, el presidente de la Diputación, Rafael Louzán, y los vicepresidentes José Crespo y Teresa Pedrosa. ¡Ah! Y Rajoy y Blanco coincidieron en el azul marino de la camisa. Feijoo también marcó ahí diferencia. El suyo era más pastel.