La corriente del caracol tiene adeptos en 150 países

La Voz

SOCIEDAD

05 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El movimiento Slow es una corriente cultural de corte hedonista y epicureísta que intenta pausar la actividad del ser humano y que busca la recuperación del buen vivir a través de la alimentación natural (Slow Food), el ritmo de vida relajado (Slow Work), el sexo sin prisas (Slow Sex) o la humanización de las ciudades (Cittá Slow). Su símbolo de identidad es el caracol. Fue creado por el sociólogo y crítico gastronómico italiano Carlo Petrini, que en 1986 inició una cruzada contra la comida rápida al tratar de impedir la instalación de un McDonald's en la plaza de España de Roma. Hoy integra a decenas de miles de ciudadanos en casi 150 países.

Su objetivo final es la integración completa de ciudades, que deberán tener menos de 50.000 habitantes, gastronomía ecológica, un pequeño comercio fuerte y que serán preservadas del tráfico y la arquitectura del ladrillo. Lekeitio, (Vizcaya) o Pals (Gerona) son ejemplos en España.

La idea nació hace diez años en Bra (Italia), donde el reloj del ayuntamiento lleva media hora de retraso oficial.