Los médicos habían retirado hace tres días la alimentación a la mujer, de 38 años, que llevaba 17 en coma
10 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La italiana Eluana Englaro, de 38 años, en estado vegetativo desde hace 17, murió ayer a las 20.10 horas. El padre de Eluana, Giuseppe Englaro, informado de la muerte de su hija por el anestesista Amato de Monte, dijo: «Solo quiero estar solo». Tanto en el Congreso como en el Senado italiano -donde se debatía el polémico proyecto de ley del Gobierno de Berlusconi que trataba de prohibir la suspensión de la nutrición e hidratación que mantenía a la joven a con vida.- se guardó un minuto de silencio.
Eluana falleció en la casa de reposo La Quiete, de Udine, apenas una semana después de su ingreso en el centro y solo tres días después de que los médicos comenzaran a retirarle paulatinamente la alimentación artificial.
La familia de Eluana consiguió a finales del 2008 una autorización judicial para dejarla morir. El Tribunal Supremo de Italia dictaminó que los tubos de alimentación de Englaro podían ser desconectados, pero posteriormente el Ministerio de Salud le advirtió a las clínicas estatales que no lo hicieran.
En la noche del lunes pasado, Eluana había sido trasladada en ambulancia a la clínica La Quiete -cuyo equipo médico se mostró dispuesto a ayudar a morir a la mujer-. El Vaticano y grupos anti eutanasia rechazaban con vigor la decisión. El Papa sumó su voz al debate sobre la eutanasia, a la cual denominó «una falsa solución» a la tragedia del sufrimiento. «La verdadera respuesta no se le puede dar a la muerte, incluso si parece algo tranquilizador, sino demostrar el amor que puede ayudar a otros a enfrentar el dolor y la agonía en una forma humana», dijo Benedicto XVI el domingoen su mensaje semanal sin mencionar directamente a Englaro.
Reacción del Vaticano
Ayer, desde el Vaticano, el ministro de Sanidad, cardenal Javier Lozano Barragán pidió nada más conocer la noticia, que «el Señor la acoja en su seno y perdone a quien se le ha llevado de este mundo».
Horas antes de que se diera a conocer la muerte de Eluana, el secretario de la Congregación para el Culto Divino, el arzobispo Albert Malcolm Ranjith, había amenazado con excomulgar a quienes intervengan «en la muerte» de Eluana. Ranjith agregó que «quienes sean favorable a la supresión» de Eluana Englaro no podrán comulgar, ya «sean políticos, médicos, legisladores y familiares de la enferma» y quedan «de hecho excomulgados».
Por su parte, el primer ministro Silvio Berlusconi expresó su profundo pesar por la muerte de Eluana y lamentó de que la acción del Gobierno no haya sido suficiente para salvarle la vida. «Es grande la amargura porque la acción del gobierno no haya podido salvar una vida», declaró Berlusconi a los periodistas.
El ministro de Sanidad, Maurizo Sacconi, tras expresar su solidaridad con el padre de la joven instó al Senado a que apruebe el proyecto de ley «para que el sacrificio de Eluana no sea inútil».
El portavoz de los senadores conservadores italianos, Maurizio Gasparri, afirmó hoy que el fallecimiento de Eluana Englaro ha sido «claramente» un caso de «eutanasia». En Italia, la eutanasia no está permitida. Los pacientes tienen el derecho de negarse a recibir tratamiento pero no se les permite girar instrucciones por adelantado sobre el tratamiento que ellos desean recibir si quedan inconscientes.
Inesperada
Desde el viernes, los médicos dejaron de alimentara e hidratar a Eluana y se limitaban a administrarle sedantes para que no sufriera. El neurólogo que seguía el caso de Eluana desde hace años, Carlo Alberto Defanti, afirmó que la muerte se produjo por «una crisis». Defanti aseguró que no se esperaba la muerte de Eluana, ya que solo habían transcurrido tres días desde que se interrumpió su nutrición. Defanti había previsto que Eluana viviría entre 12 y 14 días desde que se interrumpiera su alimentación. El neurólogo añadió que la autopsia arrojará luz sobre la naturaleza de su muerte.
Gasparri dijo que hace falta saber qué ha sucedido en el centro «La Quiete» de Udine (noreste de Italia), donde permanecía ingresada Eluana y que, a su juicio, se puede llamar «la clínica de la muerte».
Otras voces se han sumado a la petición de esclarecer el fallecimiento de la joven italiana, como el neurólogo de la Universidad de Udine Giangluigi Gigli, quien ha pedido que «La Quiete» sea precintada.
Gigli solicitó, además, un examen toxicológico para aclarar si alguna sustancia externa pudo provocar la muerte de la joven.