Un gallego lidera un proyecto en California para crear vida artificial

SOCIEDAD

29 ene 2008 . Actualizado a las 20:54 h.

Craig Venter, considerado como uno de los padres del genoma humano, acaba de anunciar que ha dado el primer paso para crear vida artificial con la generación en laboratorio de un genoma sintético. Es un avance, pero en la dura y competida carrera por diseñar un organismo vivo básico, con el número mínimo de genes necesarios para la subsistencia, Venter no es el único participante.

En la línea de salida para dar el salto de la biología descriptiva a la biología sintética, llamada a protagonizar una de las grandes revoluciones científicas y tecnológicas de este siglo, con infinitas aplicaciones en la industria y la medicina, hay numerosos grupos de todo el mundo que desean alcanzar la meta. Y entre ellos figura un gallego: Antón Vila-Sanjurjo. Este investigador de A Coruña, que lleva diecisiete años trabajando en Estados Unidos, lidera un proyecto en la Universidad de Berkeley (California) para crear vida artificial, junto con el peruano Carlos Bustamante.

Metodología distinta

Vila-Sanjurjo lleva tres años trabajando con vistas a lograr un objetivo que el propio Craig Venter aún está muy lejos de conseguir, pese a la reciente publicación de su trabajo en Science . «El asunto es realmente complicado y todavía nos quedan una serie de cuestiones que tenemos que resolver que son básicas», explica el investigador gallego, que aunque parte con un planteamiento parecido al de Venter, su metodología es totalmente distinta.

El objetivo, en su caso, no pasa por trasplantar un genoma sintético creado en laboratorio, con unas funciones predeterminadas, a una bacteria a la que previamente se le ha vaciado su ADN y conseguir así que el organismo huésped adquiera vida propia. El enfoque de Vila-Sanjurjo es mucho más fino e innovador: revertir el proceso biológico de las mitocondrias, la central energética de la célula, hasta conseguir que se separen del cuerpo celular. Sería, en cierto modo, volver al origen, ya que la mitocondria, que tiene un genoma propio, aunque mínimo, era una célula independiente hace millones de años, pero en el proceso evolutivo este orgánulo se adhirió a la célula junto con el núcleo y sus demás componentes. ¿Cómo se puede lograr esta suerte de trapecismo biológico? Trasplantar un número suficiente de genes, con las características adecuadas y en el orden correcto, a la propia mitocondria para que pueda funcionar por sí misma.

«Las mitocondrias -explica Vila-Sanjurjo- son el resultado de millones de años de evolución y todavía mantienen una gran cantidad de características básicas para la vida, aunque las tienen recortadas. Nosotros lo que queremos hacer es introducir el número necesario de genes para darle independencia».

Terapia genética

El reto es enormemente complejo y para lograrlo Antón Vila-Sanjurjo se ha buscado el apoyo de otros laboratorios. En España participa de forma activa en el proyecto el equipo desde la Facultad de Medicina de Santiago por Lourdes Domínguez Gerpe y también se ha negociado la colaboración de Alejandro Sánchez, en la Facultad de Farmacia. Se incorporará próximamente además a la investigación la unidad dirigida por Plácido Novas en la Universidad Pablo Olavide de Sevilla.

¿Cuál es, entonces, la gran dificultad que hay que superar? Son muchas, pero quizás la más importante es la introducción de nuevos genes en el genoma de la mitocondria, algo que hasta ahora nadie ha conseguido. El ADN extra sí se ha podido introducir en la membrana celular, una técnica muy común, pero desde ahí el paso fundamental que falta por dar es el de superar las dos membranas mitocondriales para llegar a su núcleo.

Solo si se logra esta meta, aun cuando no se alcance el objetivo de crear vida artificial, sería un paso decisivo para la ciencia, ya que permitiría avanzar de forma decisiva en las terapias genéticas para las enfermedades de de base mitocondrial, una larga lista producidas por la mutación de este minúsculo orgánulo.