Cocina transfronteriza en un negocio familiar que mira de reojo a Portugal

La Voz

SANTIAGO

Silabario ha sido el último en llegar al universo Michelin, pero su irrupción no debe considerarse una sorpresa, pues llevaba tiempo en las quinielas. Es un proyecto con apenas cuatro años de vida, impulsado por Alberto González (Tui, 1978) a partir del tudense hotel Colón, un negocio familiar de tres estrellas que arropa tanto al Silabario como al snack del hotel, que también atiende el chef. Silabario es un establecimiento moderno con vistas a la Fortaleza portuguesa.

«Silabario es un restaurante transfronterizo, con Portugal siempre presente en nuestros menús y nuestros vinos», ilustra González. El chef es otro producto más del Centro Superior de Hostelería de Galicia y de la cantera infinita de Casa Solla, donde, según sus propias palabras, la cocina «dejó de ser una profesión para convertirse en una pasión». Desde entonces el silabario que usan los niños para aprender a escribir se convierte en símbolo de una cocina que reconoce incipiente y que le obliga a un ejercicio diario de modestia: «Es más difícil dar comida casera y sana a un precio ajustado en el snack del hotel que abordar el menú degustación para el restaurante».