La matriculación de furgonetas y camiones se desplomó a la mitad

SANTIAGO

La venta de motos y ciclomotores también sufre un bajón drástico al pasar de 435 en el 2007 a solo 204

11 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El año 2009 se ha confirmado como el peor de la década para la automoción compostelana, aunque probablemente solo los más veteranos del sector recuerden una situación tan nefasta. En realidad, las malas cifras no hacen más que prolongar la agonía que comenzó en el 2008, cuando los concesionarios de la capital gallega resistían más que los de otras ciudades por las características económicas de la población.

Pero la realidad es terca y ha dado con los números de un sector estratégico en el suelo: Santiago, Ames y Teo, donde se concentran los puntos comerciales, sumaron el año pasado 4.017 nuevas placas de vehículos, casi un centenar menos que en el año anterior. Y todo gracias a un segundo semestre relativamente bueno que levantó un ejercicio que se presumía aún más dramático si cabe, más que nada por la puesta en marcha de ayudas por parte del Gobierno.

Con todo, la catástrofe está ligada directamente a las dificultades de las empresas por la crisis y no tanto al consumo de los particulares. El ejemplo es contundente: en la cresta de la ola económica, en el 2005, solo en Santiago se matricularon 699 furgonetas o camiones. En el 2009 la cifra se quedó en 252 unidades (486 en el 2008). En Ames y Teo, en inferior número, la proporción de caída es la misma.

Cuesta abajo

Otro capítulo preocupante es el de las motocicletas y ciclomotores. En este apartado el techo de la década lo marca el año 2006, espoleado por el tiempo seco, la buena marcha económica y el acceso a nuevas cilindradas sin necesidad del carné específico. Se vendieron en Santiago en aquel ejercicio 310 motos y 125 ciclomotores. En el 2009, sumando ambos capítulos, solo son 204 unidades.

Otro dato llamativo de la matriculación de vehículos hecho público el pasado viernes por la DGT habla con nitidez sobre la crisis del campo. En los mejores años de la década, en Compostela se matricularon en tres ejercicios consecutivos 41 tractores industriales. El último año, solo 11. En Teo, por ejemplo, se pusieron nuevas placas a ese mismo número de vehículos para trabajar en el campo en el 2003. Seis años después, solo una.

Dentro del páramo, sobrevive la cifra de remolques y semirremolques (57 el último ejercicio) y es anecdótica la presencia de nuevos autobuses (7) frente a los 24 del 2008.