La compañía abrirá este año 30 rutas en España y apenas dará una a la capital pese a su pobre abanico de destinos
20 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Si Ryanair hubiese respetado el convenio de colaboración suscrito con la sociedad municipal de turismo Incolsa, sus aviones habrían realizado en Santiago 2.184 aterrizajes y despegues de enero a junio, cuando en realidad solo efectuaron 890, según datos de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena). Significa que la compañía de bajo coste ofertó apenas un 40,7% de los servicios que su propio vicepresidente, Michael Cawley, se había comprometido por escrito a comercializar. En otras palabras, dejó de sacar al mercado una media diaria de 7,1 vuelos, en global, 1.294. Y, con ello, vino a privar a la cartera de clientes de Lavacolla de un público potencial cercano al cuarto de millón de usuarios (244.566).
Asentada en la terminal compostelana desde el 11 de abril del 2005, la empresa irlandesa llevó a cabo allí a lo largo del primer semestre de este año 168 movimientos más que en igual época del 2006. O sea, entre un período y el otro incrementó su actividad un 23,3%. Sin embargo, durante las mismas fechas, en el conjunto de España creció a un ritmo cinco veces superior (112,3%), al dispararse las salidas y llegadas de sus naves desde 23.365 hasta 49.609. De lo cual se colige que la low cost, amén de incumplir el acuerdo antes citado, ha optado por desarrollar su expansión peninsular priorizando otros recintos en detrimento del santiagués, una realidad que para nada concuerda con el discurso amable que los portavoces de la aerolínea suelen emplear cuando se refieren públicamente a lo mucho que Galicia significa para sus jefes.
De mil nuevos, aquí solo seis
Reparando en el cuadro estadístico que complementa esta noticia, se deduce también que la firma presidida por Michael O'Leary despliega ahora en toda la red de Aena un promedio semanal de 1.912 operaciones, que representan 1.009 a mayores de las contabilizadas 24 meses antes. A pesar de esa enorme cantidad de nuevos desplazamientos puestos en marcha desde el 2006, al aeródromo santiagués le han correspondido una ridiculez: redondeando, nada más que seis, ni siquiera un 0,6% del pastel. Cuantitativamente, la comparación abruma. Y no lo hace menos si se analiza desde un punto de vista cualitativo.
A bordo de los aparatos de la empresa, desde la capital se puede viajar sin escalas a Londres, Roma, Fráncfort, Valencia y Liverpool. Solamente tres de los restantes 17 aeropuertos que Ryanair utiliza en el país disponen de un abanico de destinos con menos varillas que esas cinco: los de Jerez y Almería, ambos con dos, y el de Valladolid, con tres. De media, los 14 que faltan disfrutan de 15,6 alternativas, como refleja la tabla de trayectos incluida en esta página.
Una zanahoria y cuatro palos
La situación, salvo giro imprevisto, no tenderá a equilibrarse. Al contrario, de las 30 rutas cuya inauguración en España antes del 2009 ha confirmado la low cost, en Lavacolla se estrenará una: el puente con Reus (Tarragona) por el que, al concluir septiembre, empezarán a transitar cada jornada dos aviones, uno por sentido de navegación.
En el polo opuesto, a partir del 25 de octubre quedará cancelada sine díe la ruta que une la ciudad con Liverpool todos los martes, jueves y sábados. La de Valencia, gemela de la anterior en frecuencias, correrá una suerte idéntica el 1 de noviembre, aunque será retomada el 19 de diciembre. Igualmente, de finales de octubre en adelante los despegues rumbo a Londres descenderán de siete a cuatro semanales, mientras que los de Fráncfort caerán de tres a dos. Por culpa del recorte, del aeródromo local serán retirados, en comparación con el panorama de estos momentos, 170 servicios durante el bimestre final del 2008, lo que equivale a una resta de 32.130 posibles pasajeros.