Los negocios de autos de la ciudad sufren una caída de facturación 4,2 puntos mayor que los del conjunto de Galicia
20 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Un espejo de la crisis actual, del gruyere de las economías domésticas. Algo... «desastroso». A ese adjetivo recurrió la patronal de la automoción para calificar el último balance del sector cuando este trascendió, a principios de junio. No en vano, dicho informe, emitido por la Dirección General de Tráfico (DGT), revelaba una caída del 26,2% en la matriculación de turismos dentro de Galicia entre los mayos del 2007 y del 2008. Hoy, que también se conocen los datos municipalizados de aquel estudio, ya se puede analizar la cuestión con óptica compostelana. Lejos de reflejar una mejora de la media autonómica, las cifras relativas a Santiago dibujan un desplome incluso peor, de 30,4 puntos porcentuales.
A lo largo del mes pasado, las autoridades concedieron nuevas placas a un total de 238 coches en la ciudad, 104 menos que durante el mismo período del ejercicio anterior. Significa que, excluyendo los domingos de las cuentas y equiparando altas con ventas, los concesionarios dejaron de despachar una media diaria de cuatro automóviles: cuando antes colocaban 13 por jornada, ahora hacen lo propio con nueve, grosso modo. Por contra, las menguas de facturación detectadas en Teo (16,4%) y, sobre todo, Ames (2,1) se situaron en planos muy inferiores.
Dado que la situación de enero a abril no fue tan negra, sino gris simplemente, los números referidos al conjunto de los cinco primeros meses del 2008 no transmiten una sensación de extrema gravedad. Como puede apreciarse en el cuadro reproducido sobre estas líneas, desde el arranque de la temporada hasta el 1 de junio en la capital se matricularon casi tantos turismos como en idénticas fechas del 2007: 1.430 frente a 1.560, lo cual equivale a un retroceso bastante más aceptable, en concreto, del 8,3%. Y ese porcentaje sí que mejora con mucho tanto el calculado para la comunidad como propio de la provincia, de 18,6 y 18,1 puntos relativos, respectivamente.
Asimismo, a los demás subsegmentos del negocio, comparativamente residuales en ingresos, tampoco les marcha tan mal como a este de las cuatro ruedas familiares. Por ejemplo, en lo que va del presente año y respecto al precedente, las casas de motocicletas domiciliadas en Compostela han acusado pérdidas de apenas un 1%.