«Nos gusta la tranquilidad, pero esto ya es demasiado»

La Voz

A CORUÑA CIUDAD

09 ago 2008 . Actualizado a las 22:38 h.

No tienen constancia de la fecha exacta en la que construyó este edificio cercano al mar presidido por un escudo de armas. María del Río, su propietaria, dice que el inmueble ya estaba en pie a principios del siglo XVIII, según algunos datos que baraja. Lo que sí es seguro es que su abuelo ostentó la propiedad. El edificio, muy elegante, sorprende por su aparente buen estado, al lado de otros que apuntan a la destrucción. Dispone de dos plantas y bajo, y un gran jardín posterior, con una pequeña fuente a modo de fregadero. María y su marido, Pedro Sendón, acuden a Corcubión siempre que pueden, sobre todo en verano. Buscan la tranquilidad, pero admiten que también echan de menos más vida y menos impedimentos para rehabilitar.

Pregunta. ¿La casa ha sufrido alguna modificación en su estructura en todos estos años?

María. El edificio estaba visiblemente hundido, por lo que tuvimos que sacar la fachada hacia delante. Ocupaba un hueco en la calle, y en las fiestas, hace 20 años, era el retrete de Corcubión, no se podía aguantar.

Pedro. Arreglamos el balcón, colocamos teja. En el jardín, todo era porquería y maleza, no se veía ni la fuente.

P. ¿En algún momento meditaron solicitar alguna ayuda pública?

María. No. Y además llevamos luchando seis años para que acondicionen la capilla de al lado, que ahora es propiedad de una fundación municipal y es la que tendría que decidirse a acometer las obras. La pared pegada a ese edificio está llena de humedad; si te apoyas en ella, se desconcha.

Pedro. Así es. Hemos pedido que lo arreglen. No sé si será por problemas de dinero o algo así, pero seguimos igual.

P. ¿Cómo definirían la situación general en el casco histórico?

Pedro. Hay una palabra que recoge la situación en la actualidad: escarallado. En algunos lados, pones una mano y parece que todo se viene abajo.

María. Es evidente que la zona está mal. Hay muchos edificios en mal estado, y algunos, aunque estarían dispuestos a rehabilitar, no lo hacen porque se encuentran con muchas trabas.

P. ¿Por qué creen que se ha llegado a esta situación en la villa?

María. Porque en todo hay dificultades. Vendimos una casa muy amplia, muy cerca de esta, y los propietarios nos dicen que tienen ahora problemas para hacer obras, porque les piden muchos papeles.

Pedro. También, en otro inmueble más arriba, le dimos un poco más de altura y nos obligaron a rectificar. Es difícil hacer obras en toda esta zona, porque siempre surge algún problema con el que no cuentas.

María. Además, Corcubión se está quedando vacío. Cada vez hay menos gente. Nos gusta la tranquilidad, pero esto es demasiado... Una joven me preguntó un día cuál era la zona de copas. Ni eso tenemos [se ríe].

P. ¿Se han planteado trasladarse a este edificio?

María. No, vivimos en A Coruña, y de momento preferimos estar solo en vacaciones o cuando tenemos algún día libre.

Pedro. A los hijos les gusta venir, echar unas horas, pero el trabajo y la situación personal de cada uno no les permite plantearse un traslado.