La Xunta plantea a Fomento dejar sin peaje la AP-9 y pasarlo a la A-57

A. Castroverde

PONTEVEDRA

Habría autopista gratis desde Pontevedra a Vigo y Curro, pero se pagaría en la futura autovía interior

30 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La Xunta quiere aprovechar el nuevo plan de infraestructuras público-privado de Fomento para cambiar el mapa de los peajes en las Rías Baixas. El conselleiro de Infraestruturas, Agustín Hernández, propuso ayer al ministerio liberar el peaje de un amplio tramo de la AP-9 a cambio de hacer de pago las futuras autovías interiores A-57 y A-59. La primera debe enlazar Pontevedra con la autovía Rías Baixas A-52 en O Confurco (entre O Porriño y Ponteareas) y la segunda debería conectar Pontevedra con Vigo.

Unos cuarenta kilómetros de la AP-9, comprendidos entre el alto de Puxeiros en Vigo y el nudo de Curro en Barro, pasarían a ser gratuitos si prospera esta iniciativa. En estos cuarenta kilómetros quedarían incluidos el puente de Rande y los tramos Pontevedra-Rande y Pontevedra-Curro en los que actualmente debe pagar todo el tráfico de paso.

Hernández dijo que el cambio es «posible» y señaló que encaja «perfectamente» en el nuevo programa de infraestructuras a construir mediante fórmulas de colaboración público-privadas, es decir, dando entrada a empresas y a la aportación de capital no estatal.

De acuerdo con el plan que expuso ayer en Curro (Barro), sería la propia concesionaria de la autopista la que se encargaría de hacer la autovía interior. Posteriormente, esta autovía interior pasaría «a conformar a concesión» convirtiéndose de hecho en una autopista de pago. A su vez, «o que é actualmente a AP-9 pasaría a ser unha autovía libre da peaxe», según señaló el conselleiro.

Este posible cambio ya había sido planteado en el 2005 por el actual presidente de la Xunta, Alberto Núñez, cuando era responsable de Obras Públicas, y también por el entonces candidato a la presidencia de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, quien además había obtenido el aval de los responsables de Fomento. Luego, quedó sepultado en el olvido hasta que ayer la Xunta optó por resucitarlo al hilo del nuevo plan de infraestructuras.