La inutilización de dos carriles en la PO-10 provoca un gran tapón que terminó por afectar a la autopista
10 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Pontevedra vivió ayer una jornada de monumentales atascos provocados por una conjunción de obras y accidentes. El corte de dos carriles en la PO-10 para sustituir las biondas de separación en dos calzadas se convirtió en el principal foco de retenciones a lo largo de toda la jornada. El corte de un carril de entrada en la avenida de Marín desde el pasado día 2 y el de otro más en Beiramar, que se prolonga desde hace un año para construir el puente de As Correntes, contribuyeron a agravar la situación, junto con el que afecta a Monte Porreiro y los trabajos del paseo de Colón.
Además de las tres obras en otros tantos accesos, un accidente circulatorio propició que a primera hora de la mañana se incrementarán los problemas circulatorios en la ciudad. Un camión que transportaba tablones de madera, sobre las siete y media de la mañana, perdió parte de su carga en uno de los accesos a la AP-9. En concreto, el siniestro se produjo en el kilómetro 1 de la PO-531 que se corresponde con el enlace con la autopista.
La situación determinó que tuviesen que intervenir patrullas de la Guardia Civil de Tráfico para regular la circulación. Buena parte de la misma tuvo que desviarse hacia la rotonda de O Vao para que diesen la vuelta y tomasen el enlace por el sentido contrario con lo que se formó un cuello de botella. Además, los tablones de madera causaron daños en una de las biondas, por lo que se tuvo que alertar a conservación de carreteras.
Uno de entrada y otro de salida
También la Guardia Civil de Tráfico tuvo que acudir a las inmediaciones del nudo de O Pino, en concreto a la PO-10, donde las tareas de sustitución de las biondas metálicas por medianas de cemento obligaron a cortar un carril de entrada y otro de salida. En las horas punta se formaron retenciones monumentales. De hecho, la cola de vehículos que a las ocho y media pretendía acceder a Pontevedra por este acceso alcanzaba una longitud de varios kilómetros y llegaban hasta la autopista AP-9, donde se formaron colas de salida hacia la autovía de ronda.
A primera hora de la tarde, las retenciones habían disminuido un tanto, pero el tráfico embalsado por las obras de la PO-10 en O Pino formaba tapones que sobrepasaban el nudo de Carrefour y oscilaban entre 500 metros y un kilómetro.
Multitud de conductores se quejaron de una situación que consideraban que se podría haber evitado. Así, fueron muchos los que criticaron que estos trabajos se hicieran en horario diurno en lugar de nocturno. En la actualidad, se dispone de focos y sistemas de alumbrado de suficiente potencia e intensidad como para, por un lado, garantizar la seguridad de los trabajadores y, por otro, que los conductores tengan visibilidad suficiente del área o carril que permanece cortado.
A los tapones vividos en la autovía de roinda -PO-10 y PO-11- y AP-9 hubo que sumar igualmente los que se vienen generando en la avenida de Marín desde que se cortara un carril de entrada desde la rotonda de Malvar hasta las inmediaciones de Fernández Ladreda. También los originados por el corte del puente de As Correntes y el acceso a Monte Porreiro para construir el nuevo puente del AVE.