Colisión en cadena entre un camión, una vaca y su dueña

PONTEVEDRA CIUDAD

Un pontevedrés ha sido absuelto después de que la propietaria de la res lo denunciase por lesiones imprudentes

20 may 2008 . Actualizado a las 10:56 h.

Como fichas de dominó dispuestas en vertical, una detrás de otra, sobre un tablero. Así fue la colisión múltiple que se registró el 4 de agosto del año pasado y en la que se vieron involucrados un camión de una empresa constructora, una vaca y la propietaria de esta última.

Era por la tarde y la mujer caminaba por un camino público llevando a la res atada por una cuerda. Hacia sol, tal vez demasiado sol. Lo cierto es que, en un momento dado, el astro rey cegó al conductor del camión, cuyo vehículo impactó contra el animal y este, a su vez, con la pontevedresa, que terminó por los suelos.

Como consecuencia del impacto de la res contra su cuerpo, la mujer, según recoge un informe forense, sufrió traumatismo y contusión torácicas, que la mantuvieron dieciséis días hospitalizada sin que le restase secuela alguna.

La propietaria de la res denunció y acudió a la vía penal. Y uno tras otro, primero el juzgado de instrucción ponteareano y luego la Audiencia capitalina, echaron por tierra sus planteamientos. Entienden que al conductor no se le puede imputar la comisión de una falta de lesiones: «Así las cosas no puede imputarse culpa punible penalmente».

Un testigo

En este punto, argumenta que, siendo la vía por la que caminaba la mujer detrás de la vaca muy estrecha -unos tres metros de ancho-, no se puede determinar si la colisión múltiple se produjo porque la res se asustó ante la presencia del camión o por el escaso ancho que tenía el camino. En referencia a estas circunstancias, la Audiencia de Pontevedra estima que solo existió un testigo del accidente, al margen, claro está, del camionero y la propietaria de la vaca, que no es otro que la persona que acompañaba al primero.

Sin embargo, su declaración tampoco trajo claridad a este accidente. Durante la vista oral en el juzgado de instrucción, sostuvo que, al igual que al denunciado, el sol le dio en los ojos, le cegó, por lo que no pudo apreciar cómo se había producido el accidente.

En todo caso, sí manifestó que «iban despacio».

Este cúmulo de circunstancias llevaron a la sección cuarta de la Audiencia a desestimar el recurso interpuesto por la pontevedresa contra la primera sentencia absolutoria. A pesar del revés judicial y de que la exoneración del conductor es firme, los tribunales dejaron la puerta abierta a la víctima para que buscase amparo en la jurisdicción civil.