Cinco minutos de inspiración fueron insuficientes para la victoria granate

Diego Espiño

PONTEVEDRA

Leganés 3-Pontevedra

31 mar 2008 . Actualizado a las 11:05 h.

Sigue la maldición esta temporada en tierras madrileñas, donde el Pontevedra solo ha ganado en la primera jornada en el feudo del Fuenlabrada. Lo de ayer en Butarque significa un paso atrás importante, ni mucho menos definitivo, en las aspiraciones granates de permanecer entre los cuatro primeros puestos, y de nuevo desperdiciando una ventaja a falta de pocos minutos cuando el partido parecía controlado.

No fue un buen encuentro el disputado en Leganés. Viento, terreno irregular y sobre todo poco fútbol. El Pontevedra, salvo cinco minutos brillantes mediado el segundo período, no se encontró cómodo sobre el césped ante un equipo madrileño que hizo poco pero con más convicción que los lerezanos, basando su juego en pelotazos en largo y mucha presión en las segundas acciones. Ese juego simple bastó para ganarle la partida a los hombres de Javi Gracia durante gran parte del choque.

Muy pronto, en el minuto 9, un balón suelto en la frontal, lo aprovecha Quini para, con un gran zurdazo, batir a Bonis y adelantar a los locales.

El tanto fue un duro golpe y sacó si cabe más del partido a los gallegos, que en todo el primer acto solo asomaron con peligro en una falta lateral botada por Organista que Víctor cabecea flojo.

Lo demás, fueron acciones con color madrileño y continuas imprecisiones de los granates. En el ecuador del primer tiempo Turiel controla mal y habilita a Quini, quien dispara desviado, y, a continuación, otra vez el nueve del Leganés rompe el fuera de juego tras achicar mal la defensa para encarar y regatear a Bonis, quien recupera bien la posición para enviar a córner y salvar los muebles. Lo mejor que le podía pasar al Pontevedra era el descanso, que llegó sin más sobresaltos.

En la reanudación se atisbó una ligera reacción de los granates, que en el primer minuto se acercó con sendos disparos de Víctor y Dani respectivamente, pero el empuje duró muy poco y pronto se volvió a la apatía general y la falta de ideas.

Cinco minutos de inspiración

El tiempo transcurría sin pronóstico de cambio, hasta que en un córner que sacó Sergio Organista, Turiel es agarrado clara e ingenuamente por Garrido dentro del área. La pena máxima la transformó Igor en el empate (1-1). De repente las tornas habían cambiado y los granates empezaron a triangular y salir con velocidad. Solo pasó un minuto hasta que de nuevo Igor enviase el balón al fondo de las mallas, aunque la acción estaba invalidada por fuera de juego, y dos para que en el 69 una falta a favor de los locales se convirtiese en una fulgurante contra que Gato define con maestría ante la salida de Raúl Moreno.

El 1-2 pudo quedarse corto si Víctor, al borde del área pequeña, nada más sacar de centro el Leganés, acertase en lo que ya se cantaba como el tercero.

Lo que podría haber supuesto la sentencia le costó caro a los de Javi Gracia, que tras la remontada intentaron pausar el ritmo del choque, un partido que para nada estaba decidido como poco después demostró Javi Vicente al coger despistada a la defensa y plantarse solo ante la meta gallega. Sergio Castaño pasaba cerca de la acción y el simple suspiro del central granate bastó para tirar al delantero local. Penalti riguroso, expulsión y empate materializado por Berodia.

Con superioridad los de David Gordo se fueron a por la victoria, que llegaría tras volver a ganarle la espalda Juli a unos improvisados centrales (Duque y Turiel) que vieron cómo se escapaba, al igual que hace quince días contra el Alcorcón, un partido que estaba encarrilado a falta de pocos minutos del final.