O Vinteún es durante las últimas semanas un barrio sitiado. Tienen seis de sus principales arterias en obras y tres de ellas estaban en la jornada de ayer cortadas al tráfico. Los principales perjudicados en este escenario, donde los vecinos conviven con las máquinas y las vallas, son los empresarios. En la zona hay medio centenar de negocios que se reparten en los seis viales, donde predominan los pequeños comercios destinados al sector del automóvil, la alimentación o el textil.
Son varios los que han dicho basta ante la constante pérdida de clientes propiciada por las obras y han optado por cerrar sus puertas o reducir su horario de apertura mientras no se vayan las máquinas. Es el caso de una panadería situada en la calle río Bibei o el de una tienda de ropa que se encuentran en la confluencia de las calles río Sil y río Bibei. Los que aguantan el tirón lo hacen como pueden. «El cliente de toda la vida se va manteniendo, pero el ocasional viene una vez y no vuelve», indicó ayer un comerciante de la calle río Arenteiro.
Cuentas
Después de cuatro meses de trabajos en la zona de los cinco ríos (Arenteiro, Bibei, Avia, Sil y Támega) los empresarios ya echan cuentas de las pérdidas que han provocado los trabajos. El presidente de la Asociación Ourense Norte, José María González, sitúa la pérdida del volumen de negocio en un 70% con respecto a la etapa anterior al inicio de las obras.
Los comerciantes, que aseguran que no están en contra de la intervención auspiciada por la concejalía nacionalista de Infraestructuras, censuran la falta de previsión del gobierno local al ordenar actuar en todas las calles. «Lo normal sería hacerlo de manera escalonada y de una en una para no crear este caos de tráfico», explicó José María González.
La prolongación de los trabajos, que en el mejor de los casos durará dos meses más, ha provocado que la paciencia de los vecinos y los comerciantes comience a agotarse. En ese sentido, aseguran que lo han intentado todo: reunirse con el teniente de alcalde, Andrés García Mata, dialogar con los responsables de la obra e incluso acudir a la Policía Local con la intención de presentar una denuncia por los trastornos de las obras. «En la comisaría nos dijeron que no era lo más apropiado y decidimos desistir», explicaron.
A la situación de caos circulatorio que se vive en O Vinteún también contribuye otro proyecto de humanización , que se está llevando a cabo en la calle río Arnoia, y que obligó durante las últimas semanas a cortar la circulación en el vial en un par de ocasiones.