Barreiro sigue siendo un feudo casi inexpugnable para el Celta B. El Ourense tampoco fue capaz de llevarse nada positivo del campo vigués porque, aunque tuvo varias ocasiones claras, primero para adelantarse en el marcador y al final para salvar un punto, fueron los celestes los que llevaron casi siempre la iniciativa en el juego.
Los discípulos de Alejandro Menéndez miran ya claramente hacia arriba en la tabla clasificatoria y se han situado a tres puntos del cuarto clasificado, mientras que los de Manolo Tomé seguirán codeándose con los conjuntos que habitan en los puestos de descenso.
Los rojillos pudieron cambiar el signo del partido si Anxo consigue acertar en un remate a puerta vacía a los seis minutos de juego, tras un centro desde la izquierda de Jaime Moreno. A partir de ahí el filial céltico se hizo con el control del balón y sobre todo con los movimientos entre líneas de Iago Aspas consiguieron llegar con verticalidad a las inmediaciones del meta Manu Taranilla.
Las primeras ocasiones locales llegaron a balón parado, sobre todo en un lanzamiento de Michu que rechazó el portero y cuyo rechace le quedó a Mateo, que armó un remate que se estrelló en el cuerpo de un defensa. Michu, otro de los jugadores más activos en la construcción del juego celeste pudo marcar posteriormente tras un centro desde la derecha de Dani Abalo.
Tras la intensa presión del equipo vigués, el gol llegó ya casi rozando el descanso, en un centro de Iago Aspas que cabeceó Michu al fondo de la red. El joven asturiano suma ya ocho goles, muchos de ellos de factura parecida al de ayer, en un remate de cabeza, aprovechando su altura y sus buenas maneras en el juego aéreo.
En la segunda mitad al Ourense le costó reaccionar. Estaba lento y escaso de ideas. Tomé lo justificaría al final en que les «faltó controlar el mediocampo, quizás debido al cansancio del partido de Noja o al viaje».
Únicamente los balones que caían hacia la zona de Jaime Moreno levaban cierto peligro al área, ya que su velocidad le servía para desbordar la barrera defensiva del filial celeste. Por ahí llegó un contragolpe en el que, tras el rechace del meta Sergio, el balón cayó en los pies de Anxo, quien remató ligeramente desviado del marco de los anfitriones.
El Celta B también tuvo varias oportunidades claras para sentenciar el marcador a su favor, pero no lo aprovecharon ni José Manuel, ni Iago Aspas, ni Mouriño. «Faltó finalización para evitar el sufrimiento», indicó Alejandro Menéndez.
Al final tres puntos con los que el Celta B sigue siendo el mejor equipo como local de la categoría y se aproxima a la zona de cabeza. El Ourense, en cambio vuelve a coincidir con el Marino de Luanco, con el que tiene perdida la diferencia particular, en el puesto de promoción de permanencia, en medio de una batalla muy cerrada para eludir el descenso a Tercera.