Mauro Mato y Eva Rivera: «Para tener una carrera de investigador independiente en España te tienes que ir al extranjero»
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Ambos jóvenes, de 33 y 32 años, se graduaron en Química y no dudaron en seguir por la vía científica. Ahora trabajan en el Centro de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares de la USC. «Muchos se quedan por el camino», afirman
26 feb 2026 . Actualizado a las 12:48 h.Mauro Mato siempre tuvo claro que el mundo de las ciencias era lo suyo. «Quería dedicarme a alguna de las ramas, pero no tenía claro a cuál. Consideré desde Ciencias de la Salud hasta ingenierías. Al final, acabé en Química y me encantó descubrir cuál era mi pasión», confiesa. A sus 33 años, este ferrolano es investigador en el Centro de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares (CiQUS) de la USC. «Dentro de la química, trabajo en catálisis, y, concretamente, en fotocatálisis. De forma muy resumida, inspirados por la fotosíntesis, lo que hacemos en el laboratorio es utilizar la luz como fuente de energía para promover reacciones químicas artificiales», explica Mauro. Pero antes de llegar a pisar el CiQUS en el 2024, el joven realizó su tesis doctoral en la Universidad Rovira i Virgili en Tarragona y se marchó tres años a Alemania. «Quería tener experiencia en el doctorado fuera y en un grupo concreto que trabajaba en el Instituto Max Planck. Por un lado, no me fui obligado, pero por otro sí, porque mi objetivo a largo plazo era el de tener una carrera de investigador independiente y para ello, aquí en España, es prácticamente imprescindible tener experiencia en el extranjero», afirma. En el año 2020, recibió uno de los Premios de Investigación para Alumnos de Doctorado, otorgado conjuntamente por la Real Sociedad de Química y la farmacéutica Lilly.
Así fue cómo consiguió tener una de los contratos Ramón y Cajal y de los cuales se ofrecen 20 cada año en el área de Química. Su duración es de cinco años, pero van asociados a una estabilización que les permite acceder a una plaza de profesor titular en la universidad. «En mi caso tuve la suerte de conseguirlo pronto porque estuve en sitios buenos y tengo un buen currículo, pero no todo el mundo tiene esa oportunidad», explica. Al fin y al cabo, decantarse por el ámbito científico no es un camino de rosas. «Se invierte poco y la única manera de acceder a una posición permanente en la investigación pública es con un contrato como este. Son muy difíciles de conseguir. Nosotros tenemos el privilegio que en el CiQUS es un sitio donde se han hecho bien las cosas y trabajamos relativamente bien. Pero sí que es verdad que para el nivel de formación y lo que cuesta llegar hasta aquí, las condiciones laborales no son las ideales», admite. Ahora comienza a dirigir proyectos, aunque sigue experimentando en el laboratorio. ¿Los obstáculos de su trabajo? «A nivel científico, a veces es muy frustrante, porque estás probando cosas nuevas y no tienes nunca la certeza de si va a funcionar. A nivel burocrático, pelearnos por escribir proyectos y solicitudes de financiación ocupa una gran parte de nuestro tiempo», confiesa.
Una tesis premiada
Lo de Eva Rivera con la investigación fue una cosa de «química» pura. Porque esta joven de 32 años descubrió sin querer que este mundo estaba hecho para ella. «La verdad es que fue un poco sobre la marcha. Según empecé, cada vez me fue gustando más hasta que llegó un punto en el que me di cuenta de qué era lo que quería hacer», confiesa. Y sabe lo afortunada que tuvo que ser para llegar hasta aquí. «Realmente también tienes un factor que es la suerte de poder dedicarte a esto porque, es complicado. Sobre todo, porque mucha gente se queda por el camino y no siempre es decisión tuya hacerlo o no. Yo pude ir consiguiendo becas y ayudas que me permitieron seguir», afirma. En la Química Orgánica encontró su hueco y ahora también trabaja en el CiQUS en el dentro del equipo del profesor Martín Fañanás Mastral. «Con nuestra investigación intentamos generar nuevas formas para hacer compuestos o moléculas nuevas que puedan tener interés en otros campos, como pueden ser fármacos o materiales. Por otro lado, también investigamos métodos más eficientes para hacer moléculas que ya se conocen y que tienen interés. Es decir, mejoramos los métodos que ya existen o creamos moléculas nuevas», explica.
La joven fue Premio Extraordinario de Doctorado por la USC con su tesis. «En el 2021 también obtuve el Premio de Investigación para Alumnos de Doctorado de la Real Sociedad de Química y la farmacéutica Lilly», indica. Sin embargo, Eva tuvo que completar su periplo académico marchándose fuera. «Al acabar la tesis me fui dos años a la RWTH Aachen University, en Alemania, con una ayuda posdoctoral que me dieron de la Xunta. Irte al extranjero es prácticamente obligatorio si quieres conseguir más financiación y seguir investigando», afirma. Además admite que quedarse en el extranjero fue una opción que barajó. «Creo que todos los que nos dedicamos a esto es algo que nos planteamos muchas veces. Hay bastante incertidumbre a lo largo de los años. Pienso que cada cierto tiempo, todos pensamos en si vamos a poder seguir. Yo ahora, por suerte, tengo uno de los contratos Ramón y Cajal. Pero, claro, en otras condiciones, ahora estaría pensando en si tendría un contrato de tres años, que pasaría en ese tiempo...», confiesa. Ahora intenta dar sus pasos hacia sus proyectos y la docencia. «Estoy compaginando las dos cosas. No solo el trabajo del laboratorio sino también más bibliográfico», afirma.