Asier Etxeandia: «Me siento muy orgulloso de la vida que tengo hoy después de lo mucho que sufrí por el acoso en el colegio»
YES
«Tras superar una etapa de crisis muy bestia, ahora estoy disfrutando de mis 50, tomando buenas decisiones y queriéndome bien», indica el actor, que ahora está de vuelta con la película «La frontera»
16 feb 2026 . Actualizado a las 08:50 h.Como buen bilbaíno disfruta con una buena celebración rodeado de sus amigos con cosas ricas para comer y beber, desconecta pateándose las calles de Madrid escuchando música y se define como un tipo de emociones fuertes. Asier Exteandia (Bilbao, 1975) está de vuelta con La frontera, una historia sobre nazis y judíos en la España de 1946 donde nada es lo que parece: «Digo lo que quiero sin miedo, elijo mis trabajos sin temor y no busco ni la fama ni el éxito, mi foco es mi oficio y hacerlo bien », confiesa.
—«La frontera» es tu trabajo más reciente en el cine, donde interpretas a un guardia civil y está ambientada en los Pirineos en 1946. Una historia que nos lleva a la época de los nazis y la persecución del pueblo judío.
—La película narra la historia de un pueblo que ayudó a los judíos que huían de los nazis. Es muy bonita y muy necesaria. Habla del miedo al otro. Todos hemos sido víctimas de una guerra alguna vez. Este proyecto me llegó hace casi tres años, pero me coincidió con una época de mucho trabajo y lo dejé reposar sobre el escritorio. Al cabo del tiempo, me volvieron a llamar para saber si podría hacerla finalmente y, en cuanto la leí, acepté de inmediato, porque nada es lo que parece y esa es la premisa principal de mi vida hoy. No nos podemos dejar guiar por la primera impresión o hacer juicios de valor, porque nos podemos equivocar de pleno.
—Interpretas al teniente Sánchez, un tipo recto, serio y que transmite frialdad y distancia. Otro villano para tu filmografía.
—Bueno, esa es la primera impresión, pero, a medida que avanza la historia, descubres que en realidad ese carácter rudo y distante es para protegerse. Al final, busco personajes con muchas capas, con vértices diferentes, porque son los más interesantes y enriquecedores a la hora de trabajarlos.
—¿Qué te ha enseñado este personaje?
—Me gustan y me conmueven las personas que no son lo que parecen. Cuando conoces a alguien, solo ves la primera capa, la superficial, la que te dejan ver. Pero a medida que tienes la oportunidad de tratarlo más, descubres que tiene ese carácter o su comportamiento es así, porque tiene el alma herida y al final, si empatizas, lo comprendes. Desde el primer momento creí en esta historia, me emociona y por eso decidí contarla. Creo en la bondad y en la nobleza de las personas, porque hijos de puta y gente maravillosa hay en todos los bandos.
—Has cumplido los 50. ¿Cómo te han sentado?
—Estoy muy bien, la verdad, porque vengo de un tiempo de crisis internas y de cambios muy bestias. Y ahora estoy en una etapa muy balsámica, muy de agradecimiento, porque me siento muy afortunado de poder dedicarme a lo que más amo en la vida: la interpretación. Además, últimamente, he tomado buenas decisiones y he aprendido a llevarme bien conmigo mismo. Y como no aspiro a nada, a la fama, al éxito, pues ahora digo lo que quiero sin miedo, elijo sin temor poniendo el foco solo en mi oficio. He puesto mis prioridades en un lugar muy sano y estoy muy contento. Estoy disfrutando mucho de este momento.
—Hace un tiempo alzaste la voz contra el acoso escolar reconociendo que tú de niño lo habías sufrido.
—Absolutamente. Y hay que seguir denunciándolo, porque sigue existiendo este grave problema en los colegios. Yo, personalmente, me siento muy orgulloso de la vida que tengo hoy después de lo que sufrí de chaval. No es ninguna tontería, te puede destrozar; hay niños que se suicidan porque no soportan el rechazo y la incomprensión de los que los rodean. Siento un triunfo en mi vida, porque aquellos que se reían ayer de mí de niño, hoy les conmuevo y es la mejor de las revanchas.
—Sigues con tus proyectos de teatro, compones canciones. ¿Hacia dónde te gustaría enfocar tu carrera en este momento?
—Cumplir los 50 años me ha descubierto que esto de hacer muchos planes no te sirve de nada. Llevo con objetivos toda mi vida y me he dado cuenta de que mi objetivo es seguir trabajando en lo que me gusta y estar centrado en el aquí y en el ahora, porque nos podemos ir a la mierda en cualquier momento. Podemos tener una grave enfermedad mañana y todo cambia o un hecho terrible que pone tu vida del revés. Poner el objetivo en el futuro no es interesante para mí en este momento. Quiero hacer bien mi trabajo, que los directores confíen en mí y sobre todo quiero seguir trabajando conmigo mismo y estar en el aquí y ahora, no en el mañana.
—Es una filosofía de vida muy orientada a la meditación.
—Yo no sé meditar, además soy un tipo muy activo. Creo que cada uno medita a su estilo. A mí me encanta, ponerme los cascos y salir a patearme Madrid, también medito componiendo canciones o creando la personalidad de un personaje.
—Has tenido dos nominaciones a los premios Goya, una por tu interpretación en «La Novia» y otra por «Dolor y gloria». ¿Sueñas con ganar el premio Goya algún día?
—No sueño con el Goya. Si me lo dan algún día estaré feliz y encantado de recibirlo, va a ser un momento precioso de mi vida y estaré superagradecido. Pero no sueño con que me den un premio, y además, cuando he recibido un premio, luego he estado un tiempo sin trabajar. Cuando me dieron el premio Max en teatro a la mejor interpretación por La avería, estuve un año y medio sin trabajar. Pero gracias a que estuve sin trabajar un tiempo largo, creé El intérprete y con este proyecto he logrado estar en el momento más álgido de mi carrera y uno de los momentos de mayor éxito. Nunca se sabe, la vida siempre te sorprende.
—Dejaste tu Bilbao natal para buscar nuevas oportunidades en la capital. ¿Cómo fueron tus inicios en Madrid?
—Yo aterricé en Madrid ya madurito, con 28 años y una trayectoria intensa en teatro y con bandas de rock and roll. Me sorprendió que aquí valoraran mis inquietudes artísticas. En Madrid se me respetó, valoraron mi forma de interpretar, mis proyectos, me sentí cuidado, algo que eché mucho de menos en mi tierra, de donde yo venía. Bilbao es mi casa y es lo que soy.
—¿Qué recuerdo de tu niñez rescatarías hoy?
—Mi madre cantando. Me quedo con esa imagen de verla tarareando canciones por casa.
—¿Con qué desconectas? ¿Qué haces para pasártelo bien?
—Con una buena celebración con mis amigos, como buen vasco que soy, disfruto con una rica comida con una compañía estupenda, también viajando a un lugar con otra cultura y costumbres que te saque de lo de siempre y escapándome a la naturaleza. Soy de emociones fuertes.
—¿Cómo llevas el 2026?
—Bien. Al final, a medida que cumples años valoras de verdad lo realmente importante de la vida. Por eso, solo deseo salud, para mí y para los que quiero, para poder disfrutar de cada día y por supuesto tener amor, porque alegra y enriquece la vida.