Lucía siempre se va a la nieve en Navidad: «De pequeños íbamos con el coche hasta arriba desde Galicia hasta Francia o Baqueira»
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Hasta el cotillón y el jamón con su jamonero llevaba la familia de esta coruñesa en el coche con el recorrían horas de carretera para celebrar Fin de Año. Ahora con su hija Candela y su marido, continuará con la tradición. «Este año volvemos a ir a Andorra», afirma
30 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Por increíble que parezca, hay quien adora viajar al frío en pleno invierno. Si no, que se lo digan a Lucía, que desde que tiene uso de razón ya recuerda estar subida a un par de esquís y deslizándose por la nieve en estas fechas. «Las primeras veces que fui a esquiar tendría unos 6 o 7 años», confiesa.
Junto a su familia, cuenta cómo eran los planes de sus escapadas cuando era una cría. «Estuvimos yendo dos años a Piau Engaly —zona de Pirineos en Francia— después a Baqueira cuando ya éramos algo mayores. Recuerdo que tenía 16 años, porque salí de fiesta después con mi hermano», confiesa.
Esquiar en Andorra
Además de recuerdos y risas, el coche siempre lo llevaban cargado hasta los topes. Preparada una buena playlist, nadie les perdonaba unas cuantas horas en la carretera. «Recuerdo que llevábamos todo desde Galicia. Los platos y servilletas con motivos navideños, el jamón con el jamonero, el cotillón... Íbamos con el coche y la baca hasta arriba», explica.
¿Y cómo se hace para que el plan de niños y nieve salga bien? «Cuando éramos más pequeños buscábamos estaciones donde la logística fuese cómoda para ir con niños y hubiese planes para nosotros. Había bailes, juegos... También nos marchábamos en estas fechas porque coincidía con las vacaciones que teníamos en el colegio. Con los años, las estaciones las hemos ido eligiendo por comodidad, según la edad que hemos ido teniendo. Ahora para todos nosotros es mucho más cómodo y divertido ir a Andorra, aunque no siempre coincida con el 31 de diciembre», explica.
Además, hace apenas dos meses se convirtió en madre. Aun así, Lucía piensa continuar con la tradición de poder tocar la nieve andorrana. «Este año volvemos a ir, pero después de Fin de Año. Aunque si surge que nuestros conocidos se van en esa fecha, me voy a donde haga falta con Candela, mi hija», revela. Por otra parte, Lucía y su marido frecuentan la zona de la Cerdanya, en Lleida. «Estos dos últimos años también hemos pasado estas fechas en un pueblito que se llama Llívia», puntualiza.
Y, si hay un Fin de Año que esta coruñesa recuerda con especial cariño, fue ese que pasó a solas con su madre. Eso sí, ambas se dejaron los esquís en casa para perderse entre los canales de la capital de los Países Bajos. «Me llevé de viaje sorpresa a mi madre a Ámsterdam, porque mi hermano estaba viviendo en México y nos daba pena quedarnos aquí en Galicia», confiesa. Incluso, tuvieron que adelantar las uvas 24 horas. «No las tomamos el día 30 a las doce. Tuvimos que celebrarlo el día anterior porque no encontramos restaurante la noche de Fin de Año, estaba todo reservado», se ríe.
Haya nieve, sol o lluvia, lo importante es tener un buen plan para salir de casa a brindar por el nuevo año que empieza, un buen comienzo siempre.