El defensa andaluz, que estrenó «Cibeles» hace unos días a modo de celebración por el vigésimo aniversario de su debut como madridista, es el último de una larga lista de jugadores que, al menos por un breve momento, intentaron convertirse en cantantes
12 sep 2025 . Actualizado a las 13:11 h.Sergio Ramos, el héroe de la décima Copa de Europa del Real Madrid, está en boca de todos. El central sevillano ha sorprendido al mundo rescatando su faceta de cantante —y digo rescatar porque el camero ya enseñó sus «dotes» como intérprete anteriormente, en el 2016, en la canción La roja baila con la Niña Pastori— con un tema para conmemorar el 20 aniversario desde su debut con el club blanco, al cual ha llamado Cibeles, en honor a la fuente en la que celebró los triunfos cosechados durante su estancia en la entidad merengue. El lanzamiento de este proyecto ha levantado todo tipo de comentarios en redes sociales, algunos sobre los órdagos lanzados hacía el equipo de Chamartín y su presidente —«te olvidaste de mí, me dejaste sin poder decidir, eso es lo que más duele»—, pero la mayoría de los mensajes han sido en clave de mofa hacia el futbolista, quien no ha sido el único de su profesión que se ha atrevido a probar suerte en la música. Aunque entre broma y broma, Cibeles acumula millones de escuchas en apenas unos días.
LOS VALIENTES QUE LO INTENTARON
La Liga española estuvo dominada durante una década por dos estrellas mundiales: Leo Messi y Cristiano Ronaldo. A nivel futbolístico el duelo entre los dos cracs fue feroz, pero a nivel musical el portugués se llevó la palma. En sus comienzos como jugador del Real Madrid, allá por el 2009, Ronaldo grabó unos versos de la canción Amor Mío de Frank Sark —lo que desmiente la creencia de la mayoría de aficionados, que aún a día de hoy piensan que esta fue una dedicatoria a Irina Shayk, pareja del futbolista en sus inicios como merengue—, para el anuncio del ya desaparecido banco BES [Banco Espirito Santo]. El cinco veces Balón de Oro no volvió a probar suerte ante los micrófonos, pero fue lo suficientemente inspirador como para que otros probasen suerte.
Uno de ellos fue su compañero de equipo en la temporada 2009-2010, Royston Drenthe. El jugador de los Países Bajos, al que no le fue ni la mitad de bien en los campos que a Ronaldo, intentó fraguar una carrera como rapero —Roya2faces fue el apodo artístico que escogió— con bastante menos éxito que a nivel deportivo. Sus temas más destacados fueron Tak Takie, con el artista U-NIQ, y Paranoia, en solitario. Drenthe fracasó, pero fue el precedente de un Memphis Depay al que le fue bastante mejor en el mismo género musical. El ex del Atlético de Madrid, también neerlandés, acumula más de 200.000 oyentes mensuales en Spotify y varios proyectos que sobrepasan las cinco millones de reproducciones. De hecho, su No love ha alcanzado las 11 millones.
TODO AL LATINEO
Un género que ha seducido a varios exfutbolistas es el que hoy ocupa la mayoría de listas de éxitos a lo largo del mundo: el reguetón. Uno de los mayores exponentes de este fenómeno es, sin duda, José Manuel Pinto, antiguo guardameta del Celta de Vigo y del Barça. Llamado Pinto Wahin en su faceta autoral, el andaluz se define a sí mismo como artista y productor musical en su perfil de Instagram. Su mayor hit es La Habana, tema que compuso para la octava entrega de una de las sagas más taquilleras de la historia del cine, Fast & Furious, y que suma más de 21 millones de reproducciones en Spotify.
Jesé Rodríguez, quien todavía sigue en activo —concretamente en la U.D Las Palmas, en segunda división—, también intentó triunfar como reguetonero, y fue el que más cerca estuvo de lograrlo. El canario, que ha estado envuelto en todo tipo de polémicas desde su debut en el primer equipo del Real Madrid, ya hace más de una década, encadenó en apenas un año dos éxitos nunca antes vistos con Yo sabía y Háblale (Remix), con las que sumó más de 86 millones de reproducciones en YouTube y en las que colaboró con dos clásicos del género como De La Ghetto y Ozuna. Todo esto terminó siendo un espejismo, ya que a partir de ahí su carrera se vio completamente estancada (también a nivel deportivo) y el bueno de Jey M (ese es su seudónimo musical) acabó abandonando su otro sueño hace ya más de tres años.
LA EXCEPCIÓN
No obstante, no todos los futbolistas tuvieron tan poca fortuna en la música como los ya mencionados. Álvaro Benito, el ex jugador del Real Madrid y ahora analista en Movistar +, compagina su oficio con una carrera como guitarrista y cantante del grupo Pignoise. Fue fundado en el 2002, con el salmantino aún en activo, pero ya lidiando con una serie de gravísimas lesiones en los ligamentos, las cuales le llevaron a la retirada tan solo un año después de la creación de la banda. Con más de un millón de oyentes mensuales en Spotify y conquistando verano tras verano a miles de españoles con sus conciertos, Pignoise es uno de los grandes clásicos de los años 2000 en España, década en la que su álbum Anunciado en televisión obtuvo un disco de platino, concretamente en el 2006, y en la que recibieron múltiples nominaciones a los Premios 40 Principales, entre ellos al de Artista Revelación.
En este último ejemplo es en el que se tiene que apoyar Sergio Ramos para poder cumplir la meta que le declaró a Pablo Motos hace unos días en El hormiguero: «Me veo ganando una Champions como entrenador, pero visualizo antes conseguir un Grammy». Mientras que varios exfutbolistas sí han conseguido conquistar una orejona tomando los mandos de alguna plantilla —un ejemplo cercano para el zaguero es su excompañero y exentrenador, Zinedine Zidane, que logró ganarla tres veces consecutivas con él como capitán—, ninguno ha conseguido siquiera una nominación en los grandes premios de la música, ¿será el sevillano el primero o se quedará su aventura musical en un mero amago como la de otros tantos?