Julia Tábara, neumóloga: «Superado el primer mes, es muy fácil dejar de fumar»

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MARCOS MÍGUEZ

«El fumador no es libre», asegura la experta, que recomienda para dejar el tabaco tener la cabeza fría y seguir una estrategia

17 ene 2022 . Actualizado a las 09:07 h.

Dejar de fumar es uno de los propósitos de mucha gente a principios de año, y si se quiere conseguir hay que tener la cabeza fría. Esta es una de las primeras recomendaciones de Julia Tábara, neumóloga del Chuac, que ha ayudado desde la unidad de tabaquismo a cientos de personas a abandonar esta adicción a la que los gallegos se enganchan muy pronto. «La media está en los 13 años», apunta Tábara, que señala que el primer intento para abandonar este mal hábito debe hacerse solo. «Si hay otras patologías, entonces ya es conveniente que nos vea un médico», indica sin abandonar el objetivo: «Los beneficios son inmediatos, se ganan años de vida».

—¿Es tan difícil dejar de fumar?

—No, pero hay que estar mentalizado, debe formar parte de un plan. Por supuesto, siendo previsor, en el sentido de que si tu familia es fumadora, no deben tentarte. Hay que tomárselo como un propósito de año nuevo, ser radical y dedicarle intensamente un mes. Pasado ese tiempo, se convierte en muy fácil. Hay que ser frío, calculador y si te llaman tus amigos para tomar una cerveza, medir tus fuerzas.

 —¿En cuánto tiempo se consigue?

—Es muy variable, hay gente que a los 15 días de dejar de fumar se siente increíblemente poderosa, y hay quien al mes aún quiere oler el tabaco de un amigo.

 

—¿Es un problema más mental que físico?

—Yo creo que son los dos, hay incluso una dependencia gestual y, si me apuras, emocional: hay sentimientos que te recuerdan más al tabaco que otros. La gente cuando se aburre quiere fumar, cuando se enfada quiere fumar… Es la droga que genera más dependencia de todas las que hay, mucho más que la heroína.

 El famoso mono existe.

—Claro, la gente cuando deja de fumar está mal, hipersensible, irascible, llora a la mínima, se pone supertriste, pero los síntomas del síndrome de abstinencia duran solo una temporada.

 ¿En ese proceso, hay una estrategia, como cuando te enfrentas a un ataque de pánico?

—Lo más sencillo y más fácil es hacer ejercicios de respiración, llenar el pulmón, expulsar el aire lentamente e intentar pensar en otra cosa. Hay que controlar el pensamiento, pero el mejor sustituto sin duda alguna es el deporte, al hacer ejercicio físico liberas una serie de neurotransmisores que son los que estimulan la nicotina. La comida también libera esos neurotransmisores, por eso a muchos se les da por comer, hay que tener la nevera llena de alimentos poco calóricos.

—¿Cuánto tiempo lo intenta la gente antes de dejarlo?

—De media, dos o tres veces. Depende de lo mentalizado que estés, algunos a la primera lo consiguen.

—Es una tendencia que el fumador se ponga excusas para seguir fumando.

—El fumador y el no fumador, ja, ja, ja. Para la dieta, para el estudio, eso es algo habitual en el ser humano, lo hacemos siempre. Dejar de fumar requiere concentración y dedicación, pero es uno de los mejores propósitos porque beneficia a la salud en sentido amplio: la piel, los dientes, la energía…

 — Muchos fumadores se consideran apestados, ahora que hay pasaporte covid, no sé si pondrán pasaporte para no fumadores…

—La gente tiene que entender que si eres fumador, el humo es un transmisor tremendo para los virus, el covid es muy contagioso, y los fumadores tienen más tos... Sí hay que pedirle al fumador que se aleje de los entornos sensibles.

 —Tampoco pueden conducir fumando aunque vayan solos.

—Si el fumador va solo, yo no me meto, otra cosa es que vayan niños u otras personas. Pero si va solo, no soy tan radical en eso. Dentro de la tolerancia y el respeto recomiendo libertad para todo el mundo. Pero no hay mayor libertad que quitarse el tabaco de encima. Porque el fumador en el fondo no es libre, está superenganchado y es dependiente, tiene que llevar su tabaco a todas partes. Una de las cosas más importantes de dejar de fumar es la libertad. Los fumadores no son libres.

—Algunos van más allá y dicen: «Si es tan nocivo por qué se vende».

 —Eso hay que preguntárselo a los políticos, incluso por qué tenemos un precio tan económico en España. Esa es la clave para conseguir un país de no fumadores: educar, educar y poner unos precios que sean prohibitivos para los jóvenes. Hoy en día vas a cualquier instituto, universidad o colegio mayor y es increíble la cantidad de jóvenes que fuman. En Galicia, de media empiezan a los 13 años.

—¿A qué edad se suele dejar de fumar?

—La mayoría han fumado 20 años cuando se lo plantean. En la década de los 30 es cuando la mayoría lo dejan, suele ser la edad en la que uno organiza su familia, empiezan a tener hijos…

—¿Al de 70 años también se lo recomiendas?

—Claro. Dejar de fumar es una liberación y mejora todo: la circulación, la tensión, la frecuencia cardíaca… Los eventos cardiorrespiratorios disminuyen de una manera increíble al dejar de fumar. Se ganan años de vida.

—Si es un fumador vive 15 años menos, ¿uno que deja de fumar gana muchos de vida?

—Sí, sí. Depende a qué edad deje de fumar, pero se ganan años, cuanto más tarde lógicamente menos. Pero una persona de 40 o 50 puede ganar diez años y normalizarse como un no fumador.

  

—¿Y las cachimbas? Sorprende que en algunos locales están permitidas y el tabaco no.

—Son terribles, además de una fuente de contagio porque se comparten. Yo no soy partidaria de nada que produzca dependencia, soy partidaria de una vida libre, activa, con energía, la vida es demasiado maravillosa como para estar supeditado a una sustancia.

 —¿Hay que dejarlo de forma radical o mejor que poco a poco?

—Yo el máximo que permito poco a poco es una semana, porque la mayoría de la gente necesita una dosis de nicotina para estar bien. Hay gente que fuma un paquete al día y la bajas de ese rango y está mal. En cambio, hay otros fumadores que son de siete pitillos al día y no necesitan más. ¿Qué ocurre cuando reducen? Que la mayoría sufren y están mirando el reloj para ver cuándo le toca fumar el siguiente y ya se están agotando en ese intento. Lo que hay que hacer es desconectar. Lo que puedes hacer si sabes que vas a dejarlo en una fecha concreta, es ir reduciendo la semana previa, teniendo claro que vas a ser un no fumador. Pero cuando llega el día tienes que ser radical, es como cualquier droga, si la consumes puntualmente, vuelve a despertar. Un no fumador se va un día a una boda se fuma uno, y en un porcentaje altísimo recae. Lo que hay es que romper con la adicción.