Pe-zo-nes

Fernanda Tabarés DIRECTORA DE VOZ AUDIOVISUAL

YES

14 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Repitan conmigo señores de Instagram y de Facebook: pe-zo-nes. Otra vez: pe-zo-nes. O sea, «parte central, eréctil y más prominente de los pechos o tetas por donde, en el caso de las hembras, chupan los hijos la leche», dice la RAE. Y es el caso precisamente de los pe-zo-nes de las hembras de los que hablamos, pe-zo-nes de hem-bras con todas sus letritas juntas. Porque de los creadores de la regla huele a nubes y es de color azul surgió en su día la censura al pezón de mujer, y solo al de mujer, que practican sin rubor redes globales como Instagram o Facebook, para las que ese extremo saliente, ese rabillo en el que culminan las mamellas femeninas, esa perturbadora protuberancia pervierte de forma indecente a quienes la contemplan arrastrándolos al averno de la impureza y perpetuo vicio que carcome el espíritu. Los viejos guardianes de la moral siempre han mostrado una capacidad sensacional para descifrar el ADN del pecado antes incluso de que a una se le ocurriese cometerlo. Así que, a estas alturas del mundo, confiamos con una fe conmovedora nuestra intimidad y nuestra vanidad a una plataforma que distingue entre pezón de mujer y pezón de hombre en una catalogación carnal que sería chiripitifláutica si no fuese tirando a lamentable. Desconocemos si esta discriminación opera también en el reino animal y los pezones de perra están corriendo la misma suerte que los de señora pero me preocupa que, cuando al fin nos extingamos como nos merecemos, unos arqueólogos espaciales deduzcan que en esta nuestra Tierra los hombres tenían pezones pero las mujeres no y que esa evidencia gráfica deje toda la historia de la evolución humana hecha un auténtico cisco. Pobre Darwin.

Pero como una de las características del buen censor también es la estupidez, los recortadores de Instagram, con sus tijeras de pezones de mujer al vuelo, acaban de tachar el cartel de la próxima película de Pedro Almodóvar, una bella disposición gráfica en la que un pezón secreta una gota de leche, lo que ya ha debido de ser la auténtica repanocha en la sala en la que los castos directores de Instagram tachan, corrigen y suprimen tetas. Así que la productora El Deseo, conocedora como sabemos que es de los impulsos guillotinadores de Instagram, no ha tenido más que subir su cartel de Madres paralelas con su teta lechera para que la tijerita asomara y la censura disparara el diseño del artista Javier Jaén al cielo de la viralidad. Un clásico.