Las mejores rutas para hacer con los niños

Minimizar los riesgos y multiplicar los elementos de interés. Son dos de las premisas que debe cumplir cualquier caminata que se quiera realizar con niños. Y, por supuesto, llevarles siempre un calzado adecuado, ropa de abrigo aunque haga bueno, mucha agua y algo de comer. Arrancamos


1. Parque dos Sentidos (Marín)

En esta ocasión no se trata de una ruta como tal, aunque sin salir de este parque de 23.000 metros cuadrados puede que hagáis bastantes más kilómetros, detrás de vuestros niños, que los que haríais en muchos recorridos senderistas. Su nombre ya lo dice todo. De lo que se trata aquí es de ver, de escuchar, de tocar... De divertirse de forma activa rodeados de naturaleza. Lo ideal es dejarse perder por sus senderos y disfrutar de aquello con lo que nos vamos encontrando: infinidad de toboganes, camas elásticas, estructuras por las que trepar, instrumentos gigantes de metal y de madera, juegos didácticos, figuras talladas en los árboles, norias, molinos de agua, puentes colgantes, columpios... En definitiva, un lugar lleno de estímulos en el que, ya lo veréis, los mayores también se vuelven niños.

2. Vía Verde del río Eo (A Pontenova- San Tirso)

La ruta discurre por el antiguo trazado de ferrocarril minero que unía A Pontenova y San Tirso, lo cual ya nos garantiza que no habrá vehículos a motor ni grandes pendientes. El inicio no puede ser más espectacular, en las cinco imponentes chimeneas de los hornos de Vilaudriz. A partir de ahí, la senda discurre a orillas del río Eo, siempre rodeados de naturaleza. Cruzaremos seis túneles, dos puentes colgantes, nos toparemos con molinos, antiguas centrales eléctricas, escalas para que los salmones remonten el río y varias áreas recreativas para descansar. Dos consideraciones: el recorrido tiene once kilómetros y es lineal por lo que conviene tener otro vehículo para el regreso, y parte de él discurre por Asturias, por lo que también habrá que tener en cuenta las restricciones a la movilidad.

3. Ruta al Faro de Ons (lla de Ons)

Una isla, playas, un faro y un viaje en barco. ¿Qué más atractivos se le pueden pedir a un plan y a una ruta para toda la familia? La aventura comienza en el barco (con salidas desde Baiona, Vigo, Bueu, Portonovo y Sanxenxo). Solo así -y tras reserva previa- se puede llegar a Ons. Una vez en el puerto comienza un recorrido circular de 4 km que culmina en el punto más alto de la isla, su faro (120 m), desde el que las vistas son espectaculares. Seguidamente bordearemos los acantilados para llegar a la ensenada de Caniveliñas. En la parte más baja de la ensenada se descubre un camino que atraviesa la isla de Ons por la parte más estrecha y nos permitirá regresar al punto de partida. El resto de la jornada, hasta que salga el barco de vuelta, podremos disfrutar de sus playas y de su gastronomía marinera.

4. Última etapa del Camino de Santiago (Monte do Gozo-Compostela)

El gran y mítico itinerario de Galicia por excelencia, el Camino de Santiago, también puede ser un atractivo destino para realizar con niños. No, evidentemente, en toda su extensión. Pero sí en su última y sencilla etapa, que combina tramos de naturaleza y otros urbanos y que cuenta además con el clímax final que supone la emocionante llegada a la plaza do Obradoiro. Un buen punto de partida puede ser el monumento al peregrino del Monte do Gozo, ubicado en el punto exacto desde el que los caminantes veían por primera vez las torres de la catedral compostelana. A partir de ahí, siguiendo un itinerario de unos 5 km señalizado con flechas amarillas, se desciende hasta Santiago para entrar en la ciudad por la Puerta del Camino y, tras cruzar el casco histórico, alcanzar el ansiado Obradoiro.

5. La ruta de «El bosque animado» (Fraga de Cecebre, Cambre)

No es lo mismo aprender de naturaleza en un libro que hacerlo sobre el terreno. Y si ese terreno tiene además connotaciones literarias llenas de magia, miel sobre hojuelas. Es lo que acontece con la visita a la fraga de Cecebre, el fascinante «bosque animado» que inspiró a Wenceslao Fernández Flórez. Una visita al aula de naturaleza de Crendes puede ser un buen punto de partida, desde el que se ofrecen numerosas posibilidades. Una de ellas es recorrer el sendero de apenas dos kilómetros que transita hasta el observatorio de aves del pantano de Crendes. Desde allí, adentrándose ya en la fraga de Cecebre, parte la ruta de «El bosque animado», en la que iremos encontrando paneles sobre diferentes animales y personajes de la obra de Fernández Flórez hasta llegar a Villa Florentina, hoy convertida en casa museo del escritor.

6. El Bosque Encantado de Aldán (Cangas)

He aquí una propuesta perfecta para compartir un paseo con niños sin correr el riesgo del temido «mamá, ¿cuándo nos vamos?». Porque en realidad, más que un bosque, este es un parque grande. Pero lo que no se puede negar es que mantiene el hechizo y el encanto. En los apenas 3 km por los que discurre la ruta encontraréis un curioso y diminuto castillo, un acueducto de origen romano, un soberbio eucalipto centenario, senderos entre laureles y abedules y una senda que remonta el río Orxas repleta de molinos. El principal atractivo para los peques es el inacabado y fotogénico minicastillo que emerge de entre la vegetación, con sus pasadizos, sus torres almenadas, el foso (hoy sin agua) que lo rodea y los restos de lo que en su día fue un puente levadizo. FOTO: Xoán Carlos Gil

Vive Camino

Toda la información sobre el Camino de Santiago en Vive Camino

Votación
19 votos
Comentarios

Las mejores rutas para hacer con los niños