«He engordado de no comer»

La báscula no engaña y aunque estés empeñado en decir que apenas cenas y que casi no comes, los kilos están ahí. Los malos hábitos, el desorden en la dieta, la falta de ejercicio y, sobre todo, la ingesta calórica de esos pocos alimentos que le metes a tu cuerpo son la clave. Los expertos te dicen dónde está tu error


Si eres de los que presumías de que no necesitabas báscula porque tu peso siempre estaba en equilibrio y después de las vacaciones y el confinamiento te has visto en el espejo como el doble de ti mismo, has caído en buenas manos, porque te vamos a ayudar a ser el que eras. Es posible que en tu mentalidad saludable pensases que no podías coger kilos porque apenas comes, te tomas el yogur nada más llegar a casa después del trabajo, un poquito de ensalada de aguacate, una tosta con tomate y, voilà, piensas que sin haber apenas ingerido grandes cantidades de comida a lo largo del día no puedes subir de peso.

Pues es todo lo contrario. Al menos así nos lo confirma Saúl Sánchez, nutricionista de la DéporClínica, que reconoce que mucha gente cuando se plantea variar la alimentación para hacer dieta, suele escoger mal los alimentos. «Eligen un volumen bajo, pero supercalórico, con un aporte energético que desbalancea el metabolismo». «Y hay también quienes tienen un concepto erróneo acerca de lo que es saludable o no, porque ven que en las pirámides nutricionales se recomienda la pasta diariamente, y está comprobado que este plato, así como el pan, no son saludables». «La pasta puede producir un efecto negativo sobre la salud metabólica sobrecargando órganos como el hígado y provocando una ganancia de peso, aunque hablemos de una pequeña porción. Nos referimos, claro, a personas que no son deportistas y que no tienen un sobreesfuerzo físico para quemar esos alimentos», explica Sánchez.

«En mi consulta -apunta la nutricionista Ana Golpe- escucho muchas veces la frase: ‘Es que yo como muy poco, no sé cómo he engordado'; y es cierto, hay personas que confunden los conceptos ‘poca cantidad' con ‘aporte calórico', porque nuestro cuerpo enseguida puede convertir esa poca comida en mucha cantidad de gramos». «Tú puedes comerte un bombón, que es pequeñito, pero tu cuerpo lo va a transformar en gramos; entonces, por muy poco que comas, si no lo haces bien, vas a engordar, y además estás comiendo muy mal».

«Hay gente que llega a casa sin apenas comer durante el día, solo hacen el desayuno y a la hora de cenar se toman, por ejemplo, una tosta de aguacate con tomate. De esta forma creen que están ingiriendo alimentos muy saludables, que es cierto, sin embargo, están aportando muchos nutrientes calóricos. En el aguacate hay mucha grasa, y en el pan, hidratos. Y a esa hora de la noche, su cuerpo, que está en modo descanso, va a transformar esas calorías en gramos». «Además -añade Golpe- esa persona ha desequilibrado la dieta durante el día. Todo puede ser saludable, pero realmente te está aportando gramos de más». «Esta idea, de todos modos, es supercomún y muchos la tienen interiorizada: pensar que por no comer durante horas y cenar poca cantidad, van a adelgazar», concluye.

Saúl Sánchez reconoce que es fundamental tener en cuenta cuando hacemos una dieta la hora a la que se van a ingerir determinados alimentos. «No es igual que tú te tomes una tostada de pan a primera hora de la mañana que al mediodía o por la noche. «Importa tanto el qué comes como el cuándo», asegura, por eso los hidratos, por ejemplo, si se toman durante la cena pueden hacer que aumentemos de peso.

«Es muy importante organizar ese desequilibrio dietético -apunta Golpe-; quienes se pasan mucho tiempo sin comer nada y luego ingieren a deshora un aporte calórico van a coger kilos».

LA HORA DE LA CENA, IMPORTANTE

«Es lo que decíamos del aguacate, que es todo grasa; o el clásico yogur que cena mucha gente: tiene proteínas, pero también grasa e hidratos. A lo mejor el yogur es un buen desayuno, pero no es un buen alimento para meterte en la cama. El desayuno tiene que ser energético; pero si quieres adelgazar, necesitarás consumir alimentos poco calóricos durante el día (verdura, fruta, proteína -es decir-, carne y pescado)», concluye Golpe.

«Ordenarse en los horarios de las comidas es importantísimo», señala Sánchez quien asegura que está demostrado que comer tarde es nocivo para la pérdida de peso. «A lo largo del día cambia nuestro ciclo hormonal y eso influye en nuestro metabolismo, por eso se recomienda tanto comer como cenar temprano, a las 20.30 en invierno es buena hora para ingerir la última comida del día».

«Tras el covid no hacemos la misma vida, no salimos apenas, no vamos de tiendas, no quedamos para tomar un café con amigos y mucha gente aún está teletrabajando, por eso nuestro gasto energético ha disminuido muchísimo. Eso ha hecho que muchas personas comiendo lo mismo hayan engordado, porque están haciendo menos movimientos», señala la nutricionista. «El ‘momento mascarilla' nos está afectando. Los abrazos intensos generan oxitocina, y esa hormona de la emoción, ayuda también a gastar energía -continúa Ana Golpe-, pero ahora no tenemos ni siquiera eso y lo notamos».

En opinión de Saúl Sánchez, importa lo que se come pero también lo que se bebe. «Si reduces la cantidad de comida, pero sigues bebiendo refrescos, cerveza o vino, las calorías seguirán subiendo, así que entenderás por qué has engordado de no comer: son las gallinas que salen por las que entran». Ahora solo te queda decidir qué tipo de alimentación quieres seguir para estar saludable y verte mejor delante del espejo.

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