«Esto es lo más romántico que hice en mi vida»

Hace unos días esta pareja se embarcó en una nueva aventura. María y Faus pusieron rumbo a las Sisargas como novios y regresaron como prometidos.


Faustino se fue de vacaciones con un artículo extra en su equipaje. Un accesorio que no volvería en la maleta de vuelta, al menos no en la suya. Este lucense y su novia María, de Ciudad Real, tenían, como tantos otros, unos planes bien distintos para este verano. Por delante, un viaje al extranjero, que se vieron obligados a cambiar por una más que apetecible ruta por la Costa da Morte. No sabía ni cuándo ni dónde, porque la improvisación marcaba los planes, pero Faus, como cariñosamente lo llaman, tenía claro que tarde o temprano lo iba a sacar del bolsillo.

A medida que fueron pasando los días, fue perfilando la idea. Se puso en contacto con Paul, un vecino de la zona que tiene una especie de taxi acuático, para ultimar los detalles del gran día, que pondría el broche final a estos días de descanso. Él nunca había ido a las Sisargas, algo que lejos de ser un hándicap, aportaba más magia a una jornada tan especial. Por supuesto hasta ese momento María no tenía ni idea de lo que le esperaba. «No sabía nada, le dije que había un plan especial que había preparado», comenta Faus. Una vez a bordo, no le quedó más remedio que darle el detalle de la ruta. «Ahí, ella comenzó a sospechar, pero no estaba del todo segura de lo que iba a pasar», dice.

Faus se define como romántico y detallista, -algo que no podemos más que confirmar visto lo visto-, así que era de esperar que lo tuviera todo más que pensado en su cabeza. «Escogí un paraje único. Quería que fuese una cosa íntima y nuestra, que disfrutásemos los dos solos», apunta.

Es importante aclarar que ese día en la playa de La Concha no había nadie salvo ellos, Paul y mi compañera a la que el azar se lo puso en bandeja para inmortalizar este gran momento. «Estábamos en la playa, y justo Paul nos dejó solos porque se fue con tu compañera hasta Punta Nariga, y aproveché», señala Faus.

MOMENTO OPORTUNO

De entre los bártulos de playa, el novio sacó algo de gran valor: un anillo de compromiso. «No había nadie alrededor, y allí en la playa le pregunté si se quería casar conmigo. Ella no se lo esperaba, se emocionó muchísimo, y me dijo que sí», relata todavía con la voz temblorosa de quien se acaba de comprometer hace apenas unas horas. «Parece una escena de película, me pilló totalmente por sorpresa, igual en otras tengo estado más avispada, pero en esta no. Fue muy bonito y romántico, también la ocasión lo merecía», comenta María, que a la vez que relata la tarde tan especial que vivió en las Illas Sisargas, confiesa que ella es más tímida que Faustino.

Cuando la expedición regresó a la playa, Faus y María quisieron compartir con ellos la buena nueva. Fueron unos minutos muy entrañables que quedarán retratados para la historia gracias a las casualidades de la vida. Ya de vuelta, las sorpresas no cesaron. El novio había reservado para cenar en As Garzas, donde pudieron seguir disfrutando de una espectacular puesta de sol.

María y Faus llevan seis años juntos, se conocieron en una fiesta de amigos comunes en el último curso de la Universidad el día que el Real Madrid se alzó con la décima copa de Europa. Aunque carreras diferentes, ella Derecho y él ADE, ambos estudiaban en Madrid. Desde entonces, no se han separado, y aunque casarse estaba entre sus planes, Faus confiesa que para María fue un sorpresón. «Nos apetece muchísimo dar este paso, y más en un entorno como este, en Galicia, en la Costa da Morte, y ya que surgió este viaje después de todo lo que estamos viviendo con el covid, creo que tiene un carácter más especial», señala. Viven en la capital, y siempre que se desplazan a Galicia a visitar a la familia de Faustino aprovechan para hacer una escapada, porque María, aunque manchega, es una apasionada del norte.

Si el 2020 será recordado como el año del covid, el 2021 sin duda como el de las bodas. Crucemos los dedos, porque con este bicho nunca se sabe, pero entre los que la han tenido que posponer unos meses, y los que a mayores, están decidiendo pasar por el altar, todos los días se va a oír un ‘sí quiero’. Y en este sentido, ellos ya están un poco en alerta. «Ya nos dijeron que había muchas fechas cogidas y que iba a ser complicado cuadrar una fecha, pero seguro que algún hueco encontramos porque tampoco tenemos predilección por ningún día en concreto», indica la novia, que no tiene duda de que con lo detallista que es su pareja se implicará a fondo en la preparación del enlace. También sus familiares, a los que ya les han contado los planes que tienen para el próximo año. «Están muy contentos, deseando ayudarnos a preparar todo», dice Faus.

Gracias al covid, la petición pudo realizarse en tierras gallegas, pero ambos tienen claro que el enlace será en la tierra natal de la novia. «Siempre tiene que haber un equilibrio entre los dos sitios, Galicia es superimportante para Faus y algo de presencia tenía que tener en este paso. Pero la boda la celebraremos en Ciudad Real», señala María.

No sabemos qué maquinará Faus para sorprender a la novia el día de la boda o en futuros aniversarios, pero desde luego se ha dejado el listón muy alto a sí mismo. «Desde luego esto es lo más romántico que he hecho en mi vida. Procuraremos estar a la altura siempre. Habrá que hacer un guiño a la tierra manchega también en los próximos detalles», dice un exultante prometido.

¡Que viva los novios!

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