Así se celebra una «no boda»

Una no ceremonia y mucha emoción. Esos han sido los ingredientes sorpresa para Miriam y Alberto, que se despertaron el sábado, día en el que tendrían que haber celebrado su enlace, sin saber lo que les esperaba. Un fiestón por todo lo alto


El covid quiso aguarles la fiesta, pero ni de lejos ha logrado su objetivo porque los nubarrones que se avecinaban para Miriam y Alberto, que no han podido organizar su boda el día en el que habían preparado, se han convertido en una jornada esplendorosa. Por eso su familia preparó para el mismo día en el que habían fijado el enlace una «no boda» sorpresa. Fue el sábado pasado. Y desde primera hora los novios supieron que iba a ser un día especial, sin conocer ninguno de los detalles que su familia les había preparado.

Las hermanas de los novios y una amiga de la familia les llevaron ya por la mañana unos trajes de «no novios» a su casa de A Laracha para que se los pusieran. Y los citaron a una hora concreta para ir a buscarlos. Así comenzó esta «no boda» que terminó de madrugada. Miriam y Alberto pensaban que iban a comer con la familia a un restaurante de la Costa da Morte, pero desconocían que el fiestón se organizaba en casa de la madre de Miriam.

«Vai ser unha non voda moi casera, ela vai ir moi guapa, pero nós iremos súper horteras porque non queremos meternos na voda deles. A decoración vai con flores collidas agora na estrada e cousas así, temos montada unha boa na casa», explica antes de la celebración

Angelita, la madre de la novia, un pilar fundamental en la organización de este sarao que reconoce que la semana anterior al 20 de junio Miriam estuvo un poco de bajón por no poder casarse en la fecha que habían fijado: «Íanse casar o día 20 e non puido ser. A semana pasada estivo chorando porque dicía que todo lle saía mal. Ela levaba moito tempo organizando todo».

Pero tanto Angelita como todos los artífices de este fiestón quisieron convertir las lágrimas en sonrisas y no pudieron hacerlo mejor. Porque fueron a buscar a los novios en un 600 lila y no faltó tampoco en la «no ceremonia», un «no cura» que lo hizo genial: «Si, é un amigo que sempre que hai que disfrazarse gústalle ir de cura e faino moi ben». Tan bien le salió la interpretación que fue el alma de la primera parte de la celebración. Luego no faltaron los discursos emotivos, la sesión vermú, la pulpeira y un DJ para poner el colofón final de una fiesta muy divertida.

En esta nueva realidad, también tuvo cabida el protocolo covid con mascarillas, geles hidroalcohólicos y distancia de seguridad. Eso sí, el hecho de que la no boda tuviera lugar al aire libre ayudó bastante a mantener estas normas: «A norma do covid cumprímola. Teño preparados os baños, xel por todas partes, máscaras e a xente está avisada. Nin besotes, nin nada. Temos que ter coidadiño que isto non é unha broma. E penso que todo o mundo está mais ou menos levándoo ben», asegura Angelita unas horas antes del no enlace y que no puede disimular los nervios.

HASTA LOS TRAJES

Para su hija, Angelita decidió comprarle un vestido en forma de sirena: «Merqueille un vestido moi bonito. Ela quería ademais do vestido de noiva outro tipo sirena para cambiar despois. E mira por onde vai ter o de sirena. E el vai cun chaleco de cadros, dando un pouco a nota», aprovechando una broma que le habían gastado a Miriam haciéndole creer que su futuro marido iría vestido de esa guisa a la boda oficial. Pero por lo que dice Miriam, Angelita no acertó mucho con el gusto de su hija: «Fue lo que menos le gustó. Decía que era del chino», aclara el novio que también reconoce que en cuanto pudo se quitó el chaleco de cuadros que habían elegido para la ocasión. En esto de organizar sorpresas, los anfitriones de esta «no boda» son expertos: «A min gústame organizar este tipo de saraos. Teño unha irmá que aínda é peor ca min, a miña outra filla tamén é igual, e ela (a noiva) tamén, somos todas iguais. Saben que algo vai haber», explica Angelita que organiza una «no boda» con la misma facilidad que una fiesta sorpresa de cumpleaños con muchos amigos.

Días más tarde del enlace, a Alberto todavía le cuesta creerse la que organizó el pasado sábado su familia. «Sorpresón, sorpresón. Vinieron por la mañana a traernos la ropa que teníamos que ponernos y a partir de ahí ya nos dejamos llevar», confiesa uno de los protagonistas de este enlace que desde ese momento supo que nada sería normal: «Creíamos que íbamos a comer a un restaurante y nos dijeron que teníamos que ponernos la ropa para ir a comer. Ahí ya empezamos a desconfiar. Y fuimos a tomar algo en el 600 y luego ya el fiestón».

POR TODO LO ALTO

Cuando llegaron a casa de Angelita no se podían creer todo lo que habían montado: «Buff, era mucho lo que había. Una no boda sorpresa y por todo lo alto. El día fue de maravilla y sin esperarlo más aún», explica Alberto mientras reconoce que su novia no pudo evitar que le cayeran las lágrimas. «Cuando vio a todos allí, ella se emocionó y no era para menos».

El novio también tiene palabras de agradecimiento para el «no sacerdote» que ofició la «no misa»: «Lo hace muy bien, muy bien. Es un amigo que ya ha hecho más veces de cura. Cuando se disfraza siempre va de cura. Debe de tener una vocación oculta», bromea. La boda oficial la tienen prevista ahora para el 20 de octubre. Y esperan no tener que volver a aplazarla: «Al final esta se podía haber hecho, pero cuando tuvimos que decidirlo no lo sabíamos. Y era un poco arriesgado mantener la fecha», explica que este vecino de A Laracha que reconoce que va a tener que celebrar dos aniversarios de tanto que le gustó la fiesta del sábado. «Sí, ahora celebraremos el 20 de junio y el 24 de octubre». Porque la fiesta se alargó hasta bien entrada la madrugada y tanto los novios como los invitados presentes guardan todavía un buen sabor de boca de esta celebración tan original y tan emotiva.

Eso sí, los novios lanzan un aviso a los asistentes: «Han puesto el listón muy alto, así que ahora tendremos que ser nosotros los que les demos una sorpresa a ellos».

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