Bienvenidos a la escuela del «sí, quiero» online

Nos casamos, ¿y ahora qué? Es el título del primer taller a distancia para novios organizado por El Sofá Amarillo en la era postcovid. Sabios consejos, la nueva normativa y unos cuantos trucos y secretillos de estas auténticas influencers


¿Podré celebrar mi boda este año o me compensará aplazarla para el año que viene? Durante el confinamiento, el Instagram de El Sofá Amarillo ardía con preguntas como esta. De ahí que Marta Rivadulla y Celia Torres se decidieran a crear una escuela de novios online. A lo largo de la cuarentena se dieron cuenta de que había parejas de novios a los que les surgían muchas dudas sobre el día de su enlace y, al ser ellas una referencia en el sector, les trasladaban sus preguntas constantemente. Así que esta firma gallega especializada en organización de bodas y eventos diseñó un taller a la medida de esa persona que no quiere disponer de los servicios de un wedding planner, «pero que sí necesita algo de orientación, rigurosa y profesional, a la hora de tomar decisiones estratégicas: cómo elaborar un presupuesto, cuáles son los principales proveedores, cómo coordinar los tiempos, cómo efectuar los pagos, etc...», explica Marta. Y lo pusieron en marcha a través de la aplicación Zoom. El primer curso se impartió el pasado 5 de junio, se prolongó durante dos horas y parece que gustó a la veintena de parejas participantes.

CASARSE EN FEBRERO

Primer consejo: Todos quieren casarse en verano, pero deberían abrir su mente al invierno. El año que viene habrá el doble de bodas, si sumamos las que se han aplazado este año por el coronavirus a las que ya estaban programadas con anterioridad. Nos colamos sigilosamente en esta escuela virtual de casamientos para saber cómo lidia Celia, por ejemplo, con el encaje de bolillos del calendario. «Sabemos que hay muchas fechas que están cogidas para el año que viene, pero, en vez de tener que esperar un año más, ¿por qué no exploráis otras opciones? Yo, si me volviese a casar, lo haría en febrero seguro. El buen tiempo no te lo garantiza nadie, ni aunque te cases en agosto en Marbella. Nosotras hemos tenido diluvios en pleno verano en el Algarve», añade la socia amarilla. Además, aparte de que los precios en temporada alta son otros, es más probable que los proveedores estén ocupados. «¡Anda que no hemos tenido novias que nos han dicho: Llama a Mickey Pavón y pregúntale qué día tiene libre en el año, que ese día me caso!», relata Celia, entre las sonrisas de los demás. Vamos, que para algunas ¡es casi más importante el disyóquey o el florista que el novio! Y no exageramos.

¿Qué pasa si la boda no se celebra? «Hasta ahora casi nadie se leía ese apartado del contrato. Conocemos casos de gente que tuvo que aplazar o cancelar el evento y perdió señales», comenta Marta Rivadulla. Toca ser más riguroso. En la era postcovid, tomar la decisión de casarse no es una locura siempre que seas puntilloso a la hora de contratar. Los novios amarillos (así les llaman coloquialmente a los asesorados por El Sofá) ya saben que van a tener que mirarse al dedillo la letra pequeña de los contratos, al menos hasta llegar al apartado de aplazamientos y cancelaciones y que «todo debe hacerse con factura, porque también es una garantía del servicio», arguye Marta. «La mayoría de las bodas que teníamos para este año se han aplazado al que viene». Y menos mal, añadimos nosotros, porque habrá muchos invitados, sobre todo los de edad más avanzada, que serán reticentes a ir o a desplazarse a la otra punta de España para ver cómo se casa una sobrina. Este es el momento en que algunos se frotan las manos pensando en que en las bodas de los próximos meses no habrá tantos amigos de tus padres ni mesa de los restos ni compromisos incómodos.

En lo obvio ya casi no hace falta abundar, como que en las bodas postcovid tendrá que haber gel hidroalcohólico por todas partes, habrá que ser más estrictos que nunca con la higiene y el bufé del aperitivo tiene los días contados. Aun así, muchas preguntas quedan en el aire: ¿Evitaremos los besos y abrazos? ¿Llevaremos la mascarilla a juego con la vestimenta? ¿Nos podemos hacer las fotos sin la distancia de seguridad?

EL RETROCALENDARIO, CLAVE

Pero, para nuestras expertas del Sofá, siempre hay opciones. Ellas, que aún siguen añorando cada día a su socia Indara Rodríguez, tristemente fallecida a los 34 años de edad en el 2018. Marta Rivadulla y Celia Torres han sabido conservar esa forma tan bonita de ver la vida que tenía la fundadora de la firma. Aunque en estos meses tan atípicos estén desarrollando ese espíritu a través de esta escuela virtual. «Hay parejas con muchas ideas, pero que necesitan ordenarlas». Por eso, dentro de este asesoramiento online, se les facilita a los participantes una plantilla de presupuesto tipo para una boda con... ¡casi cincuenta conceptos! Solo la sección de papelería ocupa siete líneas con apartados como el diseño gráfico de la boda, las invitaciones, la caligrafía, el envío de las invitaciones y el seating plan o el mesero de toda la vida.

Ahora bien, uno de los documentos más útiles del taller es el así bautizado por las chicas de El Sofá como el «Retrocalendario amarillo para novios inexpertos». Esta útil herramienta detalla la cuenta atrás, a modo de recomendación tras diez años de experiencia acumulada organizando bodas por doquier. Incluye el timing al milímetro de aspectos en los que, por lo que más quieras, no te habías puesto a pensar y a lo mejor, nunca llegarías a hacerlo. A saber, y solo destacamos algunos: preparar una lista de fotos que te gustaría que te hicieran, preparar la lista de las canciones prohibidas y obligatorias para el DJ y practicar a caminar con tus zapatos nuevos. Esto sería en las tres semanas previas al gran día y solo ocupa un parrafito de un calendario con cinco páginas. ¡Imaginaos!

Una boda con 2.050 invitados por el covid-19

MILA MÉNDEZ

A estos novios que se casaron en Marín el 30 de mayo les tocó innovar. Como en la iglesia solo podían entrar 50 invitados, prepararon un directo que siguieron miles de personas

Estaban todos, aunque no se pudiesen tocar. La boda de Dalila y Gustavo se celebró respetando los dos metros de distancia social entre los novios que indican las normas para evitar la transmisión del nuevo coronavirus. Eso fue hasta que se dieron el sí quiero en el altar. «En ese momento, al casarnos, pasamos a ser una unidad familiar y ya nos pudimos sentar juntos», cuenta la recién casada al teléfono. La boda de esta pontevedresa ha sido una de las primeras de la era covid-19 en Galicia. Fue un 30 de mayo de la fase 2. Como estaba previsto en su calendario, aunque las circunstancias no fuesen exactamente las esperadas. «Hay algo que no faltó pese a las restricciones: la ilusión», asegura Dalila. Por muchos motivos, el suyo ha sido un enlace único.

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