¿Sabes qué es una salus?

Son como hadas madrinas de la maternidad. Enseñan a cuidar a los bebés y pasan la noche con ellos para que sus padres descansen. Esta es la figura que ha puesto en marcha Marta Alonso de las Heras en Galicia


Marta Alonso de las Heras es la mayor de cuatro hermanos. «A los 15 años ya cuidaba los niños de los vecinos». En ese momento todavía no sabía lo qué quería, pero sí que quería cuidar de los demás. Decidió estudiar Enfermería. Después de unas prácticas en el hospital materno reafirmó su vocación: se dedicaría al mundo de la pediatría. Así es como, con 25 años, se convirtió en el ángel de la guarda para muchos padres: ella es salus, la persona que ayuda a cuidar de los recién nacidos durante sus primeros días de vida. Un hada madrina de la maternidad. «Una salus es una figura de la enfermería aceptada, una persona que acompaña a los papás tras el parto con las primeras dudas que les pueden surgir en casa y que a lo mejor en el hospital ni se les ocurrieron», explica Marta. De qué le tengo que poner al bebé para salir a la calle a cómo cogerlo para bañarlo. Fue durante su etapa como enfermera en el hospital Belén cuando tuvo claro su camino como salus. «Preguntaban si conocíamos a alguien de referencia para ir a casa y que les pudiesen ayudar los primeros días». Así es como se especializó en esta figura, con todo lo aprendido en la carrera, y su instinto de hermana mayor, y creó B-Salus. 

Si habéis visto Tully es posible que el papel de la salus os recuerde a esta película. Charlize Theron está espectacular en su papel de madre desbordada y embarazada de su tercer hijo. En Tully, el hermano de Theron en la ficción decide regalarle el servicio de una cuidadora nocturna para ayudarla con su tercera maternidad. No os vamos a hacer más spoiler. Solo que os animéis a verla. Aunque seguro que el nombre de salus os suena más porque Irene Montero y Pablo Iglesias contrataron a una para ayudarles con el cuidado de sus mellizos. Hay más famosos que tiraron de salus: de Tania Llasera a Pilar Rubio. «No es una canguro, es una persona que entiende y tiene experiencia y conocimiento en el ámbito del recién nacido», explica Marta. 

Le preguntamos cómo es el trabajo de una salus: «Hay varias modalidades. Siempre voy a casa de los padres. Se puede hacer un apoyo de unas cuatro o cinco horas desde que los padres llegan con el bebé a casa. O también se puede hacer noche para que los padres puedan descansar. En ese caso, si la lactancia es materna se acercaría el bebé a la habitación cuando fuese necesario». «Sobre todo se trata de acompañamientos durante los primeros días. De ayudarles a resolver dudas, por ejemplo a intentar descubrir por qué llora un bebé, que puede ser por muchas razones. O a que los padres puedan dormir por las noches, el descanso es muy necesario», cuenta.

«Al final se trata de que la maternidad y la paternidad no sea tan dura y sacrificada. Hay momentos críticos, en los que de repente no entiendes nada, y lo importante es que los papis sepan que cada bebé es un mundo, que no todo lo que ponen en los manuales se va a cumplir». La misión de Marta: «Ayudar a entender que no existen las comparaciones. Que un bebé coge la teta a la primera y a otro le cuesta y no pasa nada». Esa «distorsión de la realidad» cree que a veces es producto de los libros y «de lo que nos llega de la tele, en la que los bebés son perfectos y monísimos. Pero cada bebé es un mundo y lo importante es tranquilizar a los papis y ayudarlos a la adaptación».

«La gente agradece cuando puede descansar»

Su trabajo también consiste en hacer que los padres «no se sientan culpables por dejar el bebé en manos de otra persona para descansar». «El servicio es a domicilio, estoy en casa de las familias, hay gente que quizá no entiende esa separación, pero es importante saber que sí puedes contar con esa ayuda y que es beneficioso para los padres que pueden afrontar de esta forma, de una manera más positiva, la paternidad», apunta. «La gente agradece cuando puede descansar y cuando te vas de la casa habiendo resuelto sus dudas».

¿Y cómo es la primera noche? «Previamente ya he estado con los padres y los he conocido. Se quedan bastante tranquilos porque tienen a su disposición un servicio de profesionales». Marta pasa la noche con el bebé en el salón o en la habitación del pequeño. «Hay padres más apagados. Lo bueno es que si están intranquilos siempre pueden ir al salón o a la habitación y ver a su bebé». Marta cree que ese descanso ayuda después al cuidado del hijo, a estar más tranquilo. «También a tu relación como pareja. No hay nada peor que no poder descansar. Te puede volver loco».

Ella adora a los niños: «¡Tienen una imaginación tan grande! Me lo paso pipa con ellos, son súper inocentes y al momento te quieren muchísimo». Ser la hermana mayor le hizo desarrollar un instinto especial que ahora le sirve para guiar a los padres primerizos: «Es un trabajo muy gratificante. Ves cómo el bebé va creciendo y es muy bonito. Después te encuentras con ellos por la calle pasado el tiempo y ves los lo enormes que están».

«A grandes males, grandes remedios, con máis ganas ca nunca»

patricia blanco/Ana García

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«Coas ganas que lle puxen a este proxecto, de plantar nada de nada. A grandes males, grandes remedios, e con máis ganas ca nunca», dice Patricia Álvarez Rey (33 años). Odontóloga natural de Santa Comba, aunque con raíces maternas en Zas, puso en marcha el pasado mes de enero una clínica sanitaria con varias especialidades, Gaudia. Eligió Baio por sus buenas comunicaciones, aunque si hay que precisar, su centro está en territorio vimiancés, «porque está da ponte para alá». La odontología es la rama más presente en este nuevo proyecto, pero también ofrecen servicios de logopedia, psicología, estética facial, láser y quiromasajista. «Abrimos en xaneiro e isto do covid foi un chasco, porque estabamos collendo carreiriña, mantendo moitas primeiras visitas...», explica. Cree que la gente ahora está más reticente, también porque no existen unas directrices muy claras por parte de los mandatarios, pero asegura que los pacientes pueden estar tranquilos y tener garantías de la máxima seguridad. Han trabajado mucho vía redes y ahora están retomando el empuje para el proyecto, del que se muestra clara: «Gustábame que fose unha clínica de referencia, servizos aos que a xente do rural tivese acceso sen ter que desplazarse a grandes núcleos urbanos, como Cee, A Coruña ou Santiago. Temos unha poboación moi dependente do desprazamento». El coronavirus fue «un mazazo», pero Patricia se muestra ilusionada.

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