Y si tengo más de 70 y vivo solo, ¿qué hago?

La rutina ayuda «y este puede ser el virus de la solidaridad», apuntan los expertos, que ofrecen unas claves para que la población más vulnerable se sienta atendida y ocupada, sin salir de casa más que para lo estrictamente esencial


La tecnología está demostrando su eficacia para mantener el contacto en este período forzoso de cambio y parón. WhatsApp o Skype, la posibilidad de hacer regularmente una llamada, son una opción que suaviza la sensación de soledad. En el extremo contrario a una casa donde se teletrabaja con el ruido y la vida en movimiento de niños pequeños está el hogar de un mayor que vive solo, en situación de vulnerabilidad.

 La tecnología ayuda, la humanidad aún más. La crisis asoma a balcones y ventanas la gratitud de la gente, hay vecinos que se están ofreciendo a hacer la compra a los mayores de su edificio y otros dispuestos a acoger en casa a los hijos de quienes tienen que salir a trabajar. «Este puede ser el virus de la solidaridad», señala la psicóloga Alejandra Dotor, que lleva el aislamiento en el campo, atendiendo a domicilio a personas mayores de 70 años. «Una ventaja que las personas mayores tienen sobre el resto es que tienen las rutinas más implantadas», valora. «No trasnochan por ver Netflix. Suelen tener interiorizado mejor un orden de tareas».

«La edad es un factor de riesgo. Hay que tener en cuenta que esta pandemia en el contexto de una población indefinida es una emergencia geriátrica. Por ello, los mayores deben cumplir especialmente la cuarentena, estar confinados en su domicilio», apunta el geriatra Marcelino Mosquera, especialista en medicina familiar y comunitaria del Hospital Arquitecto Marcide.

¿Deberían entonces los mayores de 65 limitar sus salidas también para comprar el pan o ir al supermercado? «En estos días, los mayores deberían bajar lo menos posible», subraya Mosquera.

En España, como ocurre en Italia, son muchos los mayores que viven solos. «Italia y España son dos países muy envejecidos, por eso el coronavirus se ha cebado en los países mediterráneos», anota el geriatra. En este contexto, los expertos señalan que, además de estar protegidos, los mayores deben mantenerse «activos» en la medida de lo posible.

No se trata de montar un gym en casa ni de volcarse en una actividad física diaria de varias horas, matiza Dotor, sino de «mantener una sencilla rutina de caminar por casa, hacer unos estiramientos, agacharse para desentumecer las articulaciones, un poco de gimnasia suave cada día».

Rutinas salvadoras

Mantener la rutina es una de las claves para sostenerse en este confinamiento. «Es algo que veo reflejado en mi padre, que tiene 84 años y vive solo. Se trata de levantarse a la misma hora de siempre, tomar el desayuno habitual y también a la misma hora. Otra cosa importante es evitar aislarse socialmente», plantea Mosquera.

¿Cómo establecer relaciones sociales si hay que estar siempre en casa? «No deberíamos dejar de ver la cara de los seres queridos», señala Dotor. «Lo ideal sería poder hacer una videollamada, incluso a tres o cuatro o cinco personas a la vez -dice Mosquera-. Si no hay esa opción, basta con una llamada de teléfono». Eso sí, coinciden los expertos, debería ser regular. «Hay que establecer un horario para que estén disponibles. No se debe llamar cada día a una hora distinta, hay que establecer una rutina de llamadas que no moleste ni pille por sorpresa», indica el experto en geriatría. También es momento, suma la psicóloga, de hacer esa llamada que tenías pendiente: «¿Que hace mucho tiempo que no sabes de alguien? Y te acuerdas, y quieres saber cómo está. Pues le llamas, es un buen momento. Esto es algo que nos une, que afecta a los del norte y el sur, e invita a ampliar el mapa de la solidaridad».

Actividad suave todos los días

La inmovilidad es «una emergencia». «Hay que mantener la actividad física. El músculo y la articulación necesitan ejercicio a diario. La Sociedad Española de Geriatría ofrece una guía de sencillos ejercicios en su web, como pueden ser caminar unos 20 minutos por casa o hacer unos ejercicios alrededor de una silla», aporta Mosquera. Es momento para detenerse en tareas domésticas y de ordenar la casa, con calma. Es momento de asomarse a la ventana para aplaudir y «ver el mundo exterior, que los demás también están ahí», subraya la psicóloga. «Asomarse a aplaudir a las ocho es buena rutina», refuerza Mosquera.

Que la información del COVID te sorprenda ocupado leyendo otras cosas. Este es un regalo de tiempo para la lectura, coinciden los expertos. Para esas novelas de fondo de armario, como dicen los libreros, también para puzles y pasatiempos. Para recordar, incluso para escribir cartas (que guardar y entregar cuando volvamos a vernos) o para hacer álbumes de fotos. «Hay que trabajar a diario la estimulación cognitiva», subrayan. «El alzhéimer está ahí, acechando», añade la psicóloga Alejandra Dotor.

Los servicios sociales de los Concellos, Axuda no Fogar, Protección Civil y entidades como Cruz Roja o Son a túa Axuda trabajan sin descanso para prestar ayuda a domicilio a los mayores en situación de dependencia.

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