En Galicia también se queda para bailar K-pop

El bum coreano. Esta música ya es una tendencia entre la chavalada local. La mayoría nos quedamos en el «Gangnam Style», la canción más popular, pero el K-pop va mucho más allá y ellos son expertos en bailarlo en la calle


«Se pronuncia ‘keypop’. ¡Ni se te ocurra decir ‘Ka-pop’, que te escarallan!», advierte a la cronista una avispada madre, justo antes de llegar al Palco de la Música de A Coruña. Sus dos hijas de 15 y 13 años, Carolina y Alicia Díaz, han tomado por costumbre quedar para bailar esta música popular coreana, junto con otros muchos chicos, todos los sábados por la tarde en los jardines de Méndez Núñez. Allí, desde hace meses, se enseñan coreografías de sus grupos favoritos, realizan concursos y, sobre todo, dejan de sentirse unos raritos, porque se pueden relacionar con mucha más gente a la que le apasiona la cultura asiática.

El eco del rojizo monumento les hace de altavoz natural y reverbera la música que ha traído Sara Caramés. Tanto ella como Antía Álvarez son esta tarde las mayores del grupo, y eso que tienen 18 y 19 años. Las dos estudian una FP en el instituto Ánxel Casal del cercano barrio de Monte Alto. «Los fans del K-pop intentamos aprender los bailes, imitamos a los grupos que nos gustan, grabamos covers (versiones) y luego las subimos a Instagram», explica Antía. «Una vez llegamos a ser unos sesenta chavales en la plaza de María Pita y la policía nos tuvo que invitar educadamente a marcharnos. Lo malo es que, a veces, viene gente a meterse con nosotros y a llamarnos frikis», añade Sara. «Sí, no entienden que nos guste algo diferente», comenta Alejandra Carballeira (13 años), que acaba de llegar. Los anglicismos salpican la conversación. Que si los idols (así es como se llama a los grupos de K-pop, aunque los idolatrados son ellos), que si los ults (los ultimates, las ‘novedades’), que si los keypoppers (así es como se conoce a los fans)... Si por ejemplo quedan para hacer una random play dance es que les toca salir a bailar el estribillo que les pongan de un listado de canciones. El asunto da para un diccionario propio. Cada una de estas chicas se sabe unas cien coreografías como mínimo, pero hay miles de grupos y todos están constantemente sacando material nuevo, así que nunca se cansan.

«Muchos conocieron el K-pop por el Gangnam Style, cuyo autor es uno de los idols de más edad. Los que nos gustan a nosotros son como los hijos jóvenes del autor, PSY», analiza Sara.

Aunque esta gente se mueve sobre todo por Instagram, también tienen grupos de Whatsapp. El de estas chicas se llama «Panda de raritos» y sí, son casi todo chicas. Entre los treinta que somos puede haber 4 o 5 chicos que también son fans de estos ritmos pegadizos».

FOMENTA EL «LOVE YOURSELF»

Les une la pasión por la cultura asiática. Se sitúan en los centros neurálgicos de las ciudades y se lo pasan genial bailando las coreografías de su grupos favoritos. ¿Por qué irse a un lugar tan lejano cuando aquí tenemos una riqueza musical infinita? Las keypoppers coruñesas lo tienen claro: «Esto tiene unos mensajes mucho mejores. Las letras del K-pop van sobre el no a la violencia, el bullying y fomentan el love yourself (‘quiérete a ti mismo’). Además, te animan a que te valores, a que no caigas en depresión...», comenta Inés Fernández. «Esto no es solo reguetón y fiesta como pregona la mayoría de la música que más suena por aquí», argumenta Antía. «A mí Maluma no me dice nada. ¿Que si vamos a salir a perrear, dice?», se pregunta.

Alrededor del K-pop hay toda una industria que pregona un estilo de vida, una forma de vestir y hasta un look de peluquería concreto: las melenas de colores y el flequillo por delante tipo casco. «A las quedadas de A Coruña viene gente de Ferrol, aunque también se hacen por toda Galicia. En Vigo, por ejemplo, mueven mucha gente los de AKVevent. Esto nos gusta porque es un modo de vida diferente, conoces gente que es como tú y es un enganche», coinciden.

CONCURSOS MULTITUDINARIOS

Mar López Bellón y Fátima Seijas Vilariño fundaron hace dos años en A Coruña el colectivo Kimchimochi para difundir la cultura asiática y la música coreana. Desde entonces, organizan quedadas multitudinarias para bailar en la calle o en el Centro Cívico de Monelos los sábados por la mañana. Esta última actividad tiene tanto éxito que todas las plazas están ocupadas, pero piensan ampliarlas. También dan charlas una vez al mes en la Fnac y se ocupan de la zona K-pop en la Hobbycon del Palexco, donde han llegado a reunir hasta 700 personas en el concurso de baile. «Hace 4 años se tuvo que cancelar por falta de participantes, pero ahora se llena y queda gente en lista de espera», dice Mar López Bellón. Lo dicho, un auténtico enganche.

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