Cuélgate a la red de Cholita

Moda sostenible. Bajo el nombre de Cholita Corme, Gema Neira comenzó hace poco más de un año un proyecto que persigue darle un nuevo uso a las redes de mar, pero también a un oficio con muchas posibilidades


Detrás de Cholita Corme, una de las marcas sostenibles punteras de Galicia, está Gema Neira. Ella es de A Coruña y es de esas personas que transmiten vitalidad y alegría con tan solo mirarla. Como si el simple contacto con ella tuviera la capacidad de cambiarle por completo el día a uno, y siempre para bien. Y si es capaz de variar el rumbo de una jornada, imagínense lo que puede hacer con unas redes de mar.

«Cholita es el nombre de mi madre y Corme es donde empezamos con el proyecto», aclara Gema. Precisamente en esa localidad costera surgió la idea de crear una firma que fabrica bolsas y originales bolsos reutilizando redes de pesca. «Es una nueva vida, no solo para las redes, sino también para las redeiras, porque también es darle un nuevo enfoque al oficio», explica la empresaria, que comenzó esta aventura pensando «en los bolsos de nuestras abuelas». Después, le contó su idea a Rosa, una redeira de Corme, con la que materializó su visión. «Le dije que quería ese tipo de bolso, pero con otro toque, y así empezamos hace solo un año». En tan poco tiempo, Cholita Corme ha visto cómo la cantidad de sus pedidos se ha disparado. «Hemos pasado de cuarenta a... ¿Cuatrocientas? ¿Cuatromil? Ya ni lo sé. Fue un bum muy grande. Coincidió justo con el momento en el que se empezó a concienciar sobre los plásticos en el mar, y eso creo que favoreció. No me esperaba el éxito, pero cuando se une todo, el momento y la casualidad, lo que se hace con amor llega. Porque no es solo una bolsa, es la energía que te transmite al tocarla», confiesa Gema, que tuvo que contactar con más redeiras para poder atender todas las peticiones. «Las de Corme no daban abasto, entonces empecé a trabajar con Catalina, de Sanxenxo». Precisamente, uno de los modelos ha sido bautizado en honor a esa trabajadora. «Una se llama Catuxa, por Cati de Portonovo. Es una serie limitada hecha con la red de pesca de nuestros barcos», cuenta Gema, que aclara: «Tenemos las Cholitas, que son las básicas, y las hay en amarillo, azul, blanco, negro, rojo o verde. Después la Catuxa y la Teresita, que está hecha con redes de cerco. Es muy gallega, porque es la que se usa para la sardina». Además, Gema ha diseñado otra de yute y en su mente están otras muchas que verán la luz en los próximos meses. «Con colores más otoñales», adelanta.

El estilo de sus Cholitas marca tendencia, ya que durante toda la temporada estival han sido mucha las marcas que han vendido bolsos similares. Sin embargo, a Gema no le preocupa esa competencia, ya que tiene claro que se trata de productos diferentes. «El trabajo artesanal que hay detrás de nuestras bolsas se nota al tocarlas. Es además el valor sentimental que tienen», explica. Una labor que pocas personas saben hacer y que requiere esfuerzo, dedicación y tiempo. «No hay muchas redeiras, es un oficio que, si no se cambia la tendencia, poco a poco se perderá. Es un mundo aparte con un lenguaje propio, yo aprendo poco a poco con ellas, pero al principio no entendía nada. Ja, ja, ja», admite Gema. Para hacer el producto estrella de su marca se necesitan horas. «Se pueden hacer unas seis bolsas al día», confiesa la emprendedora, que tiene claro que las redeiras son el eje central de su tienda. «Sin ellas no puedo hacer nada. Son lo más importante de todo».

De la sardina al banco

La imaginación de la empresaria no tiene límites y se guarda bajo la manga varios ases. Prueba de ello es la silla que ha creado con materiales reciclados. «Le puse el nombre de Materia porque es totalmente sostenible. La estructura está fabricada con hierro procedente de chatarra y el asiento con redes de mar», aclara Gema. Además de bonita, es muy cómoda. «La gente se sorprende al sentarse, porque es muy confortable. Haremos series de diez porque nuestro objetivo es el reciclaje y la sostenibilidad, no tendría sentido hacer una producción grande». Porque Cholita, al igual que el resto de firmas de economía circular, no pierde de vista su objetivo. «Darle una nueva vida a los productos. Es lo que se hacía toda la vida, antes las abuelas remendaban todo y es adaptarnos a esa filosofía», indica la coruñesa.

Si lo de la silla les ha sorprendido, vigilen de cerca a Gema. «Ahora estoy haciendo unos collares, se me ocurrió el otro día la idea y me puse a ello. También estoy trabajando con un sastre y haremos un abrigo. Ideas tengo mil. Ja, ja, ja». Avisados quedan.

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