«Yo le pedí a él que se casara conmigo»

Ellas toman la iniciativa. Porque las chicas también se declaran, de rodillas o no, y la prueba es la historia de esta pareja que se casará el próximo año en el pazo coruñés de Villar de Francos. Pero ¿cómo le hizo la gran pregunta Zeltia a su novio Adrián?


En pleno 2019 parece de lógica que si una pareja se quiere casar, lo haga y ya. Por eso, pero sin perder un ápice de romanticismo, muchas chicas han dejado de esperar a que su novio se ponga de rodillas y les haga la pregunta con anillo en mano. Es el caso de Zeltia Narváez, que decidió lanzarse a la piscina para pasar el resto de la vida junto al hombre de su vida: Adrián Fernández.

«El día 6 de junio del año pasado hicimos seis años. Yo trabajaba, así que no teníamos pensado hacer nada, pero cuando llegué a casa por la noche, Adri me sorprendió con una cena especial», explica Zeltia, que confiesa que esperaba que tras la velada su novio se arrancara con la gran proposición. «Esperaba que se lanzase y me lo pidiese, porque ya llevábamos con la broma de la boda un tiempo, y qué mejor que en nuestro aniversario. Pero por si las moscas, yo ya había ido a comprarle un reloj para pedírselo yo. Porque tenía claro que de ese día no pasaba. Ja, ja, ja». Para acompañar el detalle, la coruñesa escribió una bonita nota con su propuesta. «Cuando llegué a casa de trabajar fui rápidamente a escribir una nota improvisada, en la que le hacía la gran pregunta. Al final de la cena, como vi que no se lanzaba, me dije: ‘Bueno, pues ahí voy’. Cogí la nota, el reloj, y se los puse delante. Como no se lo esperaba, la tuvo que leer como unas cinco veces y, aún sin creérselo del todo, su respuesta fue: ‘Pues habrá que tomar una copa para celebrarlo’». Así, con unos cubatas, Zeltia y Adrián sellaron su compromiso.

Después de esa cena de aniversario, que quedará para siempre en su recuerdo, Adri le preparó un detallazo a su novia. «Mi cumpleaños, que es el 5 de agosto, siempre lo celebro por todo lo alto, entonces me pareció el día perfecto. Lo tenía escogido para pedirle matrimonio (al no haberlo hecho en el aniversario) porque así lo hacía delante de toda mi gente», comenta el prometido, que juntó en esa jornada a unas 30 personas. «Nos solemos reunir en la finca de Zeltia para disfrutar entre amigos y familia de una barbacoa y de la piscina. Tan pronto terminamos con la tarta, cogí el micro y di mi discurso de agradecimiento como todos los años, pero cuando acabé seguí y le entregué a Zeltia el ansiado anillo». De esta forma, la pareja selló su compromiso en compañía de muchos de los que compartirán su alegría en una boda que se celebrará el próximo año. «Si hubiera elegido un momento diferente, me gustaría que fuera la mitad de bonito por lo menos. Los amigos liándola, la familia llorando, amigos que son como mis padres también llorando de alegría ... Y yo, que no iba ser menos, también me emocioné. Fue una sensación increíble y solo por eso ya merece la pena que nos casemos», comenta emocionado Adrián, que tras esas lágrimas al darle el anillo a Zeltia disfrutó de la fiesta de su cumpleaños, «hasta que aguantó el cuerpo, como de costumbre», dice.

Flechazo vía Facebook

Y si ese día lo dieron todo, imagínense la que se liará el 12 de septiembre del 2020 en el pazo de Villar de Francos. «Elegimos esa fecha porque desde que nos comprometimos lo llevamos con calma porque yo, que soy de agobiarme, no podía por diversos temas ponerme con eso este año, y Zeltia tampoco tenía prisa». De momento la pareja, que lleva más de siete años saliendo, disfruta de su compromiso y de su vida juntos, porque comparten casa desde casi sus comienzos. «Desde el principio fue como si viviésemos juntos, por eso no supuso ningún cambio brusco la convivencia. A los tres años nos independizamos y las rencillas que se pueden dar son las típicas de cualquier relación», aclara la pareja, que se conoció por una amiga en común. «Fue por medio de una amiga de Zeltia, a la que yo llevaba años sin ver y que estudió conmigo en primaria. Una noche me escribió preguntándome qué tal todo y de repente me soltó que tenía una amiga a la que yo le había llamado la atención mientras cotilleaban las redes sociales», confiesa Adrián. «No me lo creía, pero era cierto porque le pedí una foto de ella y me la envió, y luego su número. Al día siguiente iban a salir y me dijeron de bajar. Allá me fui con un amigo de fiesta para conocerla. Acabamos a altas horas de la madrugada de un miércoles con Zeltia llevando mi coche con mis playeros puestos (con su calzado no podía conducir) y diluviando. No se veía la carretera y le dejé el coche a la que era entonces una desconocida. Hasta yo me sorprendí. Todo salió perfecto. Yo hablando sin parar (como siempre) y ella más cohibida al principio, pero desde aquel día, aquí estamos».

Ya lo ven, cuando Cupido actúa no hay red social que lo pare.

¿Cuánto dinero hay que dar en una boda?

CATERINA DEVESA

Del sobre al ingreso pasando por las listas de boda. Porque con los años ha cambiado la forma en la que hacemos regalos a los novios, pero el dilema sigue ahí. Te damos las claves para acertar con la cantidad

Muchos bromean con que una invitación de boda es una multa. La realidad es que, aunque no lo sea, cuando uno recibe un sobrecito de convite a un enlace matrimonial sabe que va a tener que apoquinar. Y si no lo sabe, algunos ya se lo recuerdan. Porque últimamente la mayoría de tarjetones en los que se nos anuncia la fecha del bonito enlace incluye un número de cuenta, o dos, para facilitarte el depósito de dinero en concepto de regalo. Pero, ¿cuánto hay que dar?

Sin entrar a debatir si es de buen o mal gusto incluir los datos bancarios en la invitación (ya está la bromita de que gracias a los novios podemos domiciliarles la luz, el agua y demás gastos), hay que reconocer que es útil. Porque debemos confesar que lo de ir con sobrecitos a la boda en plan mafiosos no era muy elegante que digamos. Pero sea en mano o vía transferencia bancaria, la cantidad que debemos dar en cada enlace depende de varios factores. Así lo indica la organizadora de bodas Rocío Vázquez, de Luz Verde. «Varía mucho en función de quienes sean los novios, si son familiares o amigos, y de la relación que tengamos con ellos». En cualquier caso, sí existe una norma no escrita: aportar los suficiente como para cubrir el plato. «Ahora la media del coste del cubierto está en los 130 euros, puede variar, pero en Galicia lo habitual es dar de regalo entre 150 y 200 euros por persona», indica Rocío.También en función de si es una ciudad o un pueblo la cantidad es diferente, en algunas localidades se acostumbra a dar lo doble de lo que se estima que cuesta el menú.

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