La playa es el nuevo gym

OLVÍDATE DE LAS PESAS Estamos en verano y eso hay que aprovecharlo: bailar, saltar, correr, jugar... podemos hacer de todo en la arena, incluso relajarnos un poco a base de música ambiental y un saludo al sol. ¡A estirar!

A. VÁZQUEZ S.F.

Un joven se sube a las gradas que dan a la playa de Riazor, en A Coruña, y pone en marcha un altavoz ante unos instantes de silencio sepulcral. Se da la vuelta de un salto, una melodía inunda el lugar y casi 40 personas con ropa de colores chillones flexionan las rodillas. Comienza la zumba.

Durante una hora -que se pasa volando-, Braian, un joven venezolano de 22 años, lleva el ritmo ante una pequeña multitud que le sigue con más o menos acierto, pero con mucho salero. Esta clase de zumba que se repite varios días ante la tranquila playa resulta un atractivo para cualquiera que pasa. Fotos, vídeos, y hasta alguna atrevida que se pone a seguir la lección con lo puesto.

Según Coruña en Forma, los encargados de organizar estas actividades gratuitas en la ciudad herculina, la media de edad de los participantes roza los 60 años. Uno se pensaría que entonces más que zumba es un pasodoble lento, y aunque Braian reconoce que «a veces hay que medir el ejercicio porque son mayores» el ritmo es de todo menos tranquilo. Cada vez se une más gente, y existen miradas de complicidad entre el instructor y algunos alumnos: no es la primera vez que vienen.

«Vímolo onte e decidimos probar. Como estamos de vacacións...», cuentan -entre jadeos- Patricia y David, que son novicios en esto de la zumba. Cuando les pregunto si van a repetir, contestan rápido: «Sen dúbida. É moi divertido». Tampoco duda en repetir otra alumna novel, Chelo, que se lo recomienda a «todo el mundo que pueda hacerlo». Entre alguna que otra risotada, el ambiente no baja la marcha. Durante el cuarto de hora final, un baile frenético acaba en un aplauso atronador -de alumnos y curiosos- que deja claro que no será la última clase de este verano. La zumba triunfa también en playas como A Lanzada (Sanxenxo) donde lleva años siendo un reclamo para los aficionados al baile.

Inspira y espira

Si buscamos otro ambiente bien distinto, debemos preparar nuestra esterilla para practicar pilates, una actividad física que permite estirar, fortalecer y equilibrar el cuerpo, pero sus beneficios van más allá. «Me hace salir de casa, me permite relacionarme con gente nueva, me viene bien para todo, en general», afirma María, una asidua del pilates playero.

Es una actividad muy buena para mantener la forma física ya que sirve para prevenir lesiones y problemas en edades avanzadas. «Pilates se recomienda por fisios y traumas para problemas de espalda, es muy aconsejable para dolores como la lumbalgia», afirma la profesora Angelina, en la playa de Oza (A Coruña). Ayuda mucho a liberar estrés y desconectar, gracias en parte a lo vacía que está la playa por la mañana. Otra alumna, Alejandra, dice que hacerlo en sitios como este le permite conectar con la naturaleza.

Se crea un ambiente tan relajante que uno tiene miedo de estropearlo si le entra la tos. Entre la brisa del mar en la cara, la música ambiental y las suaves indicaciones de Angelina es complicado no entrar en un estado de trance total. Olvidarse de todo y relajarse en la playa adquiere un nuevo signifcado gracias a este pequeño grupo que disfruta del deporte a su manera.

Parece que la playa se convierte en el escenario ideal tanto para bailar como para meditar, pero ahí no acaban sus actividades. Participantes de atletismo aprovechan la arena para correr exigiéndose un plus de resistencia, el fútbol playa sigue reinando desde hace 30 años en la playa de Silgar (Sanxenxo), y el voleibol encuentra su hueco en Samil (Vigo), pero también hay sitio para la innovación.

Al caer la tarde en la costa gallega llegan nuevos deportes y actividades dispuestos a coger el relevo. Entre ellos está el parkour, una actividad de origen francés, que consiste en moverse en un entorno de la manera más eficiente posible. Es por eso que la arena se convierte en el mejor suelo posible para practicar sin miedo los saltos que luego se reproducirán en barandillas y escaleras.

El frisbee también tiene su lugar privilegiado en las playas, ya que es el lugar elegido por lo equipos profesionales para entrenar aprovechando las largas distancias que ofrece el arenal a altas horas de la tarde.

Las playas gallegas se convierten en el gimnasio perfecto, gratis y abierto las 24 horas para disfrutar haciendo ejercicio al aire libre. ¿A que apetece?

¿Qué les pasa a los tíos a los 50?

Susana Acosta

NO LES PASA NADA. ¿Sueñas con comprarte un descapotable rojo, te has puesto un injerto de pelo y te machacas en el gimnasio cuando nunca lo has hecho? Tranquilo. No pienses que el tiempo se va a acabar mañana. Empiezas una nueva etapa, nada más. Sigues siendo el mismo.

El reloj pasa. Tic, tac, tic, tac. Y de repente un día te das cuenta de que se ha ido media vida sin que apenas te hayas dado ni cuenta. Sí, ocurre más pronto que tarde. Los 50 se convierten en una frontera muy difícil de superar, sobre todo, para algunos hombres. Los hay que sueñan con comprarse un deportivo rojo, otros prefieren machacarse en el gimnasio como si tuvieran 20 años cuando nunca lo han hecho o intentan ponerse un injerto de pelo en su desesperada lucha contra el tiempo y la calvicie. Pero ¿a qué se debe este comportamiento? Miedo a envejecer, se llama. Te damos algunas claves de por qué sucede y si puede llegar a convertirse en un trastorno.

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