«Siempre digo: 'Yo puedo, que me frene la vida'»

Es la gallega ideal para irse de cañas, según una encuesta. Apasionada y muy familiar, María Castro está en gira, cree que «Amar es para siempre» y acaba de lanzar una colección de joyas. «Mi pedida en 'El hormiguero' yo la viví de forma íntima, en ese momento desapareció España», asegura


Ve pillando sitio en la barra. Porque ella es, con Roberto Vilar, la gallega favorita para irse de cañas, concluye una encuesta realizada por Cerveceros de España. María Castro (Vigo, 1981) ganó durante 12 años músculo como gimnasta. Llegó incluso a ser subcampeona de España, pero siempre soñó ser actriz. «Cuando me retiré de la rítmica, me lancé a ver si ese sueño que yo tenía de niña podía hacerse realidad», revela. «No soy de las que se quedan en el sofá. El camino se hace andando y hay que pelear. Yo siempre adelante y con alegría, con buena cara», afirma quien habla rápido pero sin atropellarse al contar. Esta primavera ha arrancado la gira de teatro Juntos, ha vuelto a la pantalla con Amar es para siempre y lanza una colección de joyas muy personal, Pecas Joyas, en la que hace los diseños. Su familia es su joya, y en ella predominan las mujeres. El puntal es su abuela Josefa, de 97 años. «Lo primero que hago al volver de Madrid y bajar del avión es ir a verla», cuenta María. «Lo más importante para mí es mi familia. Somos un pack, estamos súper súper súper unidos. Así nos lo enseñó mi abuela, luego mi madre de rebote y así se lo quiero yo enseñar también a Maia, mi hija. La familia, lo primero», afirma quien hace años que tiene una frase talismán para la vida real. «Podemos con todo, esa es la frase que yo uso siempre con mi madre». Optimista integral.

-¿«Amar es para siempre»?

-Sí, yo creo que sí, tengo varios ejemplos en la vida que me dicen que amar es para siempre, que existe ese sueño, esa utopía que todos buscamos, ¿no? Lo veo en mis padres y en mis abuelos. Quizá no ocurre siempre...

-A los actores de la serie, os preguntaron qué significa para vosotros el amor. ¿Qué dijiste tú, qué significa para ti?

-El amor es entregarse sin esperar ni pedir que el otro haga lo mismo que haces tú. Generalmente, una pareja son dos personas muy distintas, cada una de su padre y de su madre. Veo importante no juzgar al otro porque no actúe como tú. El amor tiene que ver con ofrecer tu mejor versión y que el otro ofrezca la suya... que lo mismo no es la que tú esperas, claro.

-Eso exige capacidad de encaje, madurez, generosidad, ponerse en el lugar del otro.

-¡Y es complicado!

-«Amar es para siempre» ha superado los 1.500 capítulos. ¿Sigue el ritmo, qué podemos avanzar de lo que está por venir?

-Gabriel de la Vega sigue dándome mucho la lata, ¡me está amargando la vida desde agosto, desde que entré a grabar!, y lo que hay que ver es qué pasa ahora, a ver cómo lo enfocan los guionistas. Pero yo le diría a la gente que no dedique mucho tiempo a pensar cómo va a desembocar esto, porque es muy difícil estar en la cabeza de ellos.

-¿No vas a soltar prenda?

-No puedo. Si no, pierde la gracia, jaja.

-Te pareces a Natalia Medina en...

-En el arraigo en la familia, en las ganas de defender lo suyo. Lo que pasa es que ella es una persona mucho más vengativa que yo. Lo que a ella le ha tocado vivir con relación a su hermano y a su pareja es muy difícil de asimilar. Yo no he vivido nada parecido, gracias a Dios. Pero, en general, creo que ella se guarda más las cosas y es más vengativa que yo. Es un poco V de Vendetta. Lo que sí tenemos en común es el arraigo familiar.

-Te vemos en redes sociales orgullosa de tu abuela Josefa, una matriarca galega, un ejemplo.

-Sí, tiene 97, cumple los 98 este agosto. Cuando voy a Galicia, lo primero que hago al bajar del avión es ir a ver a mi abuela... Es muy importante para mí.

-Te defines como actriz y como «mami a tiempo completo».

-Cuando trabajo estoy todo el rato con el móvil enfocado en casa y cuando llego a casa suelto el móvil. Y me pongo a jugar y a jugar con Maia hasta que se nos hace de noche y hay que irse a la cuna. Mis fines de semana y mis vacaciones son para ella. Soy una madre entregada, porque me gustan los niños y cuando es la tuya... todavía te entregas más. Para mí es una experiencia maravillosa que no te puedes ni imaginar, por más que te cuenten, hasta que la vives.

-¿Lugar favorito en Galicia?

-Baiona. No es un secreto, me apasiona desde niña. Soy una enamorada de mi tierra, me encanta disfrutarla y descubrírsela a gente de fuera que no la conoce. Y bueno... tengo mis rincones. Me gusta mucho donde plantamos el año pasado los árboles antes de la boda, la Virgen de la Roca. Ahí íbamos a jugar mucho cuando era una niña. Tengo lugares que me llenan de melancolía.

-Debutaste en plató como azafata y el primer papel como actriz fue interpretar a Paula en «Pratos combinados». ¿Qué sabor queda de ese momento?

-Guardo un recuerdo maravilloso, del momento, de mis compañeros, que han fallecido varios; Ernesto Chao, que era mi padre en la serie... Profesionales como la copa de un pino, del mundo del audiovisual y del teatro, que me enseñaron todo, me sentí acogida y superquerida por ellos. Se me dio a conocer en Galicia de una forma monumental y aprendí muchísimo. Fue el paso para venirme a Madrid, ganar esa confianza y enseñar aquí lo que podía ofrecer.

-Te hemos visto (al menos) dos veces llorar muchísimo. Una vez como Jessica en «Sin tetas no hay paraíso», y otra, como protagonista de tu petición de mano, ante la cámara, en «El hormiguero».

-¡Sí! Fue muy emocionante, yo iba a hablar de la obra de teatro y no esperaba encontrarme algo así. Mi corazón y mi cabeza no estaban preparados para la sorpresa en ese momento. La emotividad salió por donde pudo, en forma de lágrimas. Nosotros nos queríamos casar, pero había que encontrar el momento y con la niña todo se complicaba más. Como tener una hija era algo tan grandioso para mí, que no se puede comparar a nada, pues parece que él [José Manuel Villalba] habló con Pablo Motos. Le dijo: «Necesito un ayudante». Y así lo montaron. Pero yo ese momento lo viví de una forma tan íntima como cualquier otra persona. Cuando él empezó a hablar, para mí desapareció el público, desapareció España y solo estaba él, hablándome. Para mí fue íntimo y muy emocionante. Y ahora me parece muy bonito poder verlo, tener grabado el día de mi pedida.

-Con Jessica del Río diste un estirón como actriz. Papel estelar.

-Era un personaje muy diferente a mí y fue una suerte. Yo siempre digo que hay que trabajar y trabajar, pero también tener la suerte de que te vayan ofreciendo personajes diferentes. Jessica era un personaje muy duro de hacer, pero también si lo hacías bien era un bombón. Lo bonito es que me han ido tocando personajes muy diferentes... De Sin tetas me fui a Seis hermanas, y a Ella es tu padre. Yo le doy muchísimas gracias a la profesión por haberme ofrecido estos papeles.

-La fuerza de las mujeres conduce «Seis hermanas», sobre una época en que las mujeres no tenían derecho a voto. ¿Se parece en algo a esta?

-Seis hermanas es como un golpe en la mesa. Sí, un poco como lo que estamos viviendo ahora pero en otra época. Yo viví la mitad de la serie embarazada y eso me hacía sentir poderosa, el llevar una niña dentro. Me dio más ganas de seguir trabajando por mí, por ti, por todas. En Bambú recibieron con los brazos abiertos la noticia de mi embarazo, y yo me empeñé en seguir trabajando hasta el final, sentí que estaba haciendo algo importante para mí, pero también para Maia.

-En Instagram nos dejas ver destellos de tu vida. Compartes ese momento de «cuando bajas al parque, con maquillaje infantil en el bolso, y acabas maquillando a medio parque...» o el detox de vivir sin móvil al menos dos días para conectar con tu gente, con la más querida. ¿Eres de decir «te quiero» por WhatsApp?

-Sí, ¡yo digo «te quiero» todo el rato! A quien se lo tengo que decir se lo digo. Creo que nunca están de más los te quieros. Hay gente que cree que, si lo dices mucho, pierde valor. Pero no. Para mí un «te quiero» tiene valor cada vez que lo digo. Y cuando lo digo sé por qué lo digo. Es bonito hacer que las personas a las que quieres se sientan importantes, que lo sepan, que sepan que estás ahí.

-¿Eres de las que miran atrás o tiras millas, siempre adelante?

-Siempre hacia delante. Siempre con ganas de comerme el mundo... y de que el mundo no me coma. Siempre me digo: ‘Yo puedo; luego si acaso la vida que me frene. No soy yo la que se hunde. Creo que en esto tienen mucho que ver mis padres, que me han dado mucha fortaleza y confianza en mí misma. Y eso es también lo que quiero inculcar yo a la pequeña Maia, que confíe, que tenga alas para crecer y hacer, para pelear por sus sueños.

-¿Inmune a la morriña?

-Bueno... también soy nostálgica, pero no del pasado. Enseguida me emociono. Vivo mucho las cosas. Para bien y para mal, lo vivo todo con mucha intensidad, y eso no me gustaría cambiarlo.

-Quizá se ganaría tranquilidad...

-¿Qué es la vida si no una sucesión de cosas que te hacen sentir?

-Muestras felizmente las arrugas. ¿La vida sonríe mejor sin Photoshop?

-Cuanto más natural sea la persona, mejor. Vamos a intentar sacarnos partido, iluminarnos, pero mejor no disfrazar la realidad. Cada uno es como es, y ahí está la gracia. Pienso que cada una de mis arrugas corresponde a una de mis alegrías. O de mis tristezas, que son mías, parte de mí.

-¿Lo más valioso en tu vida?

-Mi familia. Somos un pack.

«El Hormiguero» regala a María Castro una espectacular pedida de mano

Mónica Pérez
María Castro, durante la pedida de mano en «El Hormiguero»
María Castro, durante la pedida de mano en «El Hormiguero»

La actriz gallega protagonizó una sorprendente pedida de mano en pleno directo

La actriz gallega  María Castro llegaba a El Hormiguero para hablar de su nueva obra de teatro. Lo que no sabía era que la noche iba a dar un giro y a cambiar totalmente su vida. Pablo Motos se había aliado con su pareja y padre de su hija para dejar a María Castro totalmente fuera de juego.

La actriz gallega era la invitada de este martes y en la promoción del programa, y en lo que ella misma creía, acudía para promocionar la obra teatral Dos más dos. Pero al poco de comenzar la entrevista a María Castro, la cuenta de Twitter anunciaba que todo el programa estaba era un engaño para la actriz, que había un auténtico complot para hacer creer a la gallega que se trataba de una entrevista normal.

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