En esta sala mandan ellas

SOLO MUJERES El local coruñés -en el que su propietaria, la técnica de sonido y las camareras son chicas- lanza ahora una banda residente femenina. Un caso único a nivel gallego y que pretende ser un referente nacional

De izquierda a derecha: Patricia Cadaveira,  Celina Santamaría,  Cristina Toba (arriba),  Lucía Fernández (abajo con un bajo), Nora Gabrieli, Eva Piñeiro, Carolina Rubirosa, Carola Prego y Marian Ledesma.
De izquierda a derecha: Patricia Cadaveira, Celina Santamaría, Cristina Toba (arriba), Lucía Fernández (abajo con un bajo), Nora Gabrieli, Eva Piñeiro, Carolina Rubirosa, Carola Prego y Marian Ledesma.

La sala BâBâ Bar de A Coruña sí es particular. Al margen de su cuidada programación, lo coqueto del local y el ambiente acogedor, llama la atención por una singularidad: en ella solo trabajan mujeres. «Sí, este es un negocio femenino», sentencia Cristina Toba, su propietaria. Desde el 2009, cuando la abrió, mantiene esa filosofía. «No es algo casual, sino algo que tengo yo de siempre. A veces ha trabajado algún hombre, pero, en general, siempre he contratado a mujeres», explica. Su lugarteniente, Eva Piñeiro, ejerce de técnica de sonido y entre ambas rompen una imagen asociada a los hombres. «La gente se extraña cuando ve que soy una mujer, pero luego el trato siempre es profesional», dice Eva. «Aquí no hay ni paternalismo, ni maternalismo, solo trabajo serio», se ríe.

Esta feminidad del BâBâ Bar (las camareras y la cocinera del local también son mujeres) convierte al establecimiento en una rara avis dentro del circuito gallego. Y nacional. Lo va a ser más. Tras una exitosa experiencia el pasado 8M, convocando a instrumentistas mujeres para una jam session, ahora van más allá: han constituido una banda residente íntegramente formada por mujeres. La primera actuación será el próximo 6 de junio. No existen precedentes de algo similar en Galicia.

«Se hizo una jam session femenina para visibilizar a las mujeres músicas de la ciudad», explica Carola Prego. Es la presidenta de LesCoruña, una asociación de mujeres para la igualdad y visibilidad lésbica. Dio el primer impulso. «De ahí pueden salir cosas muy bonitas. Se pueden crear grupos. De hecho, es un proyecto abierto a quien quiera participar y que esperemos que tenga recorrido», añade. Para ello, han habilitado un correo electrónico al que pueden escribir todas aquellas que se quiera unir a la fiesta: jamsessionfemenina@lescoruña.es.

La banda base la conforman Carolina Rubirosa (guitarra, voz solista), Patricia Cadaveira (saxofón), Nora Gabrieli (batería) y Lucía Fernández (bajo). La primera habla de la importancia de «fomentar la igualdad real» con propuestas así. Patricia, de que resulta fundamental «visibilizar». Y Lucía desea «animar y juntar a mujeres que tocan, que estamos escondidas y dispersas». Todas coinciden en lo mucho que han cambiado las cosas desde que eran pequeñas y carecían de referentes. «En mi caso siempre eran hombres», rememora Lucía. Pero también destacan lo que queda por cambiar: «A las mujeres siempre se nos ha considerado las cantantes y ya está -reflexiona Carolina-. La chica ponía imagen y voz. Que te tomen en serio como compositora, que te impliques en la producción y el total de un proyecto, eso no está equiparado con los hombres. A las cantautoras aún no se nos toma tan en serio».

INTEGRANTES DE LA BANDA RESIDENTE FEMENINA DEL BABA BAR
INTEGRANTES DE LA BANDA RESIDENTE FEMENINA DEL BABA BAR

Carolina Rubirosa tiene un proyecto personal en solitario. También es la voz de The Funkles, grupo que revisa en clave funk el repertorio de The Beatles y que ha tocado en sitios como Rusia, Portugal, Finlandia o Inglaterra. En esa banda coincide con Lucía Fernández, que, a su vez, es integrante de Agoraphobia, otra formación de proyección nacional y ocasionales escapadas al extranjero. Saben lo que supuso ser chica y colarse entre el rock y las guitarras eléctricas. Por eso piensan que pueden ser un referente «para presentar un panorama amable y acogedor para las mujeres», expone Lucía. Ahí se entra en el mundo de las jam session, territorio tradicionalmente masculino. «Siempre fueron enfocadas al jazz y controladas por hombres», apunta Lucía. «Al final, hay una especie de patrones por detrás de la música que van mucho más allá. El repertorio que se escoge, la forma de tocarlo... Hay muchas cosas que desprenden cierta masculinidad», opina Patricia.

En el caso de esta banda eso se va a girar. En su repertorio predominarán «las canciones creadas por mujeres o popularizadas por mujeres», apunta Carolina. Tienen previsto rescatar temas de Carole King Joan Jett, Sheryl Crow, Steve Nicks o Aretha Franklin, entre otras. «Son canciones que están hechas y que están ahí. Las queremos reivindicar y poner en un primer plano», añade Lucía. «Hay muchas más, cosas de Nina Simone, de Nancy Sinatra y de otras», completa Nora Grabrieli, que tiene experiencia previa en Cotton Time, CSM Women Jazz Ensamble o Xente Tabernaria.

QUE DEJE DE SER NOTICIA

A la banda base se suman varias vocalistas, como Sara, Marian o Celina. «Me gusta mucho la idea de tocar con chicas. Hay muchas en grupos, pero aún llama la atención ver a chicas en algunos lugares. Eso se tiene que acabar. Es bastante injusto», denuncia Celina, que acudió a la primera cita. «Fue impresionante. Vino mucha gente y lo pasamos genial. Por eso repito», recuerda.

En el bombo de la batería de esta banda que todavía carece de nombre se puede ver la imagen de Rosie the Riveter, icono feminista por excelencia. Arriba aparece el eslogan «We can do it» (nosotras podemos hacerlo) con una modificación: el «can» (poder) aparece tachado. «Lo hice yo porque, en efecto, ya lo estamos haciendo», explica Lucía. Con esa cruz pretenden dejar atrás otras cosas. «Siempre con naturalidad para que todo esto deje de ser noticia», concluye Carolina.

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