¿Tú también ves las letras de colores?

LA SINESTESIA no es solo una figura literaria. Hay personas que mezclan sentidos, que huelen el tacto, que saborean las palabras, que le ponen color a las notas musicales. Los sinestésicos no son solo los poetas. Tal vez tú lo seas si te reconoces en estas características


Vaya por delante que este titular no es una coña. Que hay personas como tú y como yo que vemos las letras de colores, que les ponemos colores a los números, que vemos los días de la semana en colores, y hay otras que sienten un gusto determinado, un sabor, cuando escuchan música o cuando tocan una determinada textura: son -somos- los sinestésicos. Cuando una oye hablar de sinestesia cree que es por encima de todo una figura de la literatura y enseguida le vienen a la boca los versos de Rubén Darío («¡Salve el celeste sol sonoro!») o aquellos otros de Juan Ramón Jiménez («En el cénit azul, una caricia rosa») con los que la profesora intentaba explicar cómo era esa extraña capacidad de mezclar sentidos (vista, oído, olfato y gusto) que tan bien cantaron los poetas y que el común de los mortales pensábamos que solo les pertenecía a ellos. ¿Se puede oler el tacto? ¿Saborear las palabras? ¿Puede haber sillas saladas? ¿Personas azules? ¿Sonidos simpáticos?

Pues va a ser que sí. Son pocos los que combinan esta cualidad de cruzar sentidos y se cree que solo afecta a un 1% de la población, pero por si estás entre esos pocos elegidos siéntete acogido en esta página pensada para ti.

«Lo importante es entender que la sinestesia -dice la psicóloga Alejandra Dotor- no es una hipersensibilidad, es entremezclar sensaciones: tú oyes igual que el resto, pero eso que oyes te puede llevar a asociarlo a una forma geométrica, por ejemplo, un triángulo; cuando tocas un jersey de un tejido concreto te puede venir un sabor a la boca, y hay incluso quien al dolor le pone un determinado color».

Hay muchos tipos de sinestesia, algunos investigadores cuentan hasta 80, aunque una de las más comunes es la que le pone color a las letras, si bien no todos, por supuesto, le ponemos el mismo tono a cada una. Hay quien ve la a blanca, la e verde, la i roja, la o marrón y la u azul, pero las variables son tantas como personas sinestésicas hay con esta capacidad. Otros ven el lunes azul, el martes verde caqui, el miércoles rojo, el jueves marrón, el viernes verde musgo, el sábado blanco o el domingo rojo. Depende. ­

¿UN CRUCE DE CABLES?

«O físico e premio nobel Richard Feynman tiña a sinestesia máis común, vía as letras das súas ecuacións en cores», explica el físico Jorge Mira quien, no obstante, establece una diferencia entre la sinestesia real (la percepción de leer una letra y ver realmente un color) y la intelectual (la de imaginar esa letra, pensarla, y ver un tono determinado). «A sinestesia real vén ser un cruzamento de cables, o teu corpo está conectado a diversos sensores no teu cerebro, nos teus dedos as terminacións nerviosas van a unha zona que che dá o sentido do tacto, a retina é unha prolongación do teu cerebro; entón, claro, hai unha conexión... Se iso está mal conectado, prodúcese un cruzamento».

Mira cuenta cómo incluso dentro de un mismo sentido hay investigaciones que observan cómo cambiando un cable de sitio unos ratones pueden saborear como dulce algo que es totalmente amargo. «Iso non é sinestesia, pero evidencia que se pode recablear a cabeza para que o sentido do gusto cambie. Estes ratos lambían como doce sabores repugnantes despois do experimento». «O curioso dos sinestésicos é que poden ver unha lámina vermella e escoitar unha determinada música, e se escoitan unha determinada música ver unha cor; un pode estar vendo algo e ulir calquera cousa concreta, son mesturas». «Para algúns creadores, como é o caso de Feynman, a sinestesia foi unha vantaxe á hora de facer razoamentos matemáticos, ao ver os conceptos en cores, pois isto era un extra que o axudaba, da mesma maneira que pode favorecer a memoria nalgúns casos», apunta Mira.

La psicóloga Alejandra Dotor explica que no hay datos concluyentes con respecto a la memoria, sobre todo para los que realmente están percibiendo un color al ver una letra, lo que les podría causar retardo en la lectura, pero sí apunta a un componente biológico. De hecho, hay algunos estudios que confirman que las personas con sinestesia tienen variantes genéticas que explicarían la riqueza sensorial de su cerebro. «Pero lo curioso -añade Dotor- es que al final todo depende del ojo que mira, deberíamos recapacitar de lo distinto que vemos las cosas; cómo las percibimos; porque incluso con el mismo mensaje tú a nivel biológico ya lo recibes de modo distinto, es muy interesante».

El lenguaje coloquial está lleno de sinestesias, decimos eso de amarillo chillón (cuando el amarillo no chilla), pero también hay famosos que se han confesado sinestésicos. Desde Marilyn Monroe al cantante Billy Joel (que ve los sonidos con colores), pasando por Jimi Hendrix, Lady Gaga o Stevie Wonder. El último en sumarse a esta lista es Sheldon Cooper, el personaje de The Big Bang Theory, un superdotado con síndrome de Asperger que se pregunta: «¿No te pasa que, cuando ves números primos parecen rojos, pero cuando son primos gemelos parecen rosas y huelen a gasolina?». Tal vez el siguiente sinestésico seas tú.

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